viernes, 8 de abril de 2011

Esta mañana te llamé un segundito con una sonrisa amplia para desearte buenos días, pero paladeando claramente la sensación de añoranza de los tiempos en que eso era diario, cuando túme despertabas y me acunabas conpalabras y me mecías con promesas. Anoche me devolviste paz en una llamada desde tu casa casi a las dos de la mañana... placer, amor y necesidad se mezclaron en sonidos y ganas, y mis dudas relegadas se disiparon al entender que, entonces, sigues durmiendo donde siempre... bah, tontunas, tontunas pequeñitas que me minan o me potencian según el momento. Y después de llamarte, cogí el coche, y pese a mis prisas, cedí el paso a una furgoneta que "desaparcaba"... y sonreí al ver tu nombre pintado en ella, y volví a sonreir al ver debajo el pueblo de una amiga que pertenece más a tu mundo que al mío (el pueblo, no la amiga...) y acerté a pensar que siempre te cedo el paso, que siempre te encuentro, te busco, te sigo, te dejo... pero que este fin de semana me quedo precisamente, entre otras cosas, por esa amiga que tiene ese pueblo qu elucía debajo de tu nombre en esa furgoneta, esa amiga que ha organizado una fiesta a otra amiga que responde al mismo nombre que hoy más angustia me da... Y siento esta extraña mezcla de ganas y miedos, de joderme no compartir estos días contigo, que ayer me anunciaste que estarás solo (y si túme dices ven...) pero de saber que he de quedarme, que no puedo limitar aún más mi mundo huyendo hacia ti cada vez que es posible, llorando a solas cuando no lo es... ---como el último fin de semana, cuando estuvimos juntos en mi nuevo espacio, rompiendo la cama y reforzando el amor, pero también la realidad opaca que consintiño que me quedara sola, nerviosa y triste cuando tú marchaste y yo continué allí una noche más saborenado lágrimas de derrota... la tremenda derrota de poder tenerlo todo, de tenerlo al alcance de los dedos, y, sin embargo... Tengo miedo a estos días que se acercan, a malentendidos, sobreentendidos, soledades y derrotas. A estos vaivenes que me confirman lo tremendamente fuerte que es todo esto, y ala vez todo lo que me duele...