jueves, 24 de noviembre de 2011

Pero no llegó el fin.
Contra todo pronóstico, hemos pasado tres fines de semana juntos, hablamos mucho de nuevo (aunque no sea tanto como antes, cuando todo era casi enfermizo) y estamos tan cómodos juntos que hemos decidido dejar los reproches, los malentendidos y a los cabrones al margen.
Al menos por ahora.
Y, mientras dura este ahora, aprendo, a pasitos cortos, a disfrutar de lo bueno sin desesperarme cuado no estás.