Y ayer, para cerrar el domingo, para ponerle cara de viernes, después de colgar volviste a llamarme para decirme "gilipollinas, no me cuelgues, que quería decirte i love you, aunque no sea en mi idioma..."
Definitivamente es cierto que quizá implique menos querer en otro idioma, aunque sea en otro idioma españolizado, pues lo dijiste como sueles, pronunciando cada letra...
Este iloveyou me reconcilia con casi todo, me calma, me compensa la mañana desastrosa del miércoles en tu ciudad, esa en la que pensé que era absurdo planear a tu lado... me devuelve la magia del martes noche, o de la comida y la tarde del jueves, la estupenda despedida del viernes...
Fui allí por ti.
Fue planeado mucho antes, cuando te necesitaba para respirar, y estos días llegaron tan a destiempo que seriamente pensé que serían un cierre a lo que un día fue amor y malgastamos.
Fui a ti con la intención de cerrar, al menos de limitar.
Volví con un agujero en la nariz como recordatorio de que belleza y dolor a veces van unidos, para no olvidarme de que muchas veces el dolor se elige.
Sigo siendo consciente de ello, pero quiero que sepas, -creo que lo sabes-, que donde últimamente sólo veía sombras vuelvo a ver luz.
Yo también te quiero, y yo lo hago en mi -nuestro- idioma, con todo lo que ello conlleva.
