Te sigo necesitando para respirar.
Sobre todo en días como hoy, de sol espléndido y agujetas en sitios impensables debido a tu visita a mi cuerpo el martes (ni te cases ni te embarques, y, sin embargo...)
Me gustaría disfrutar de ti cuando te tengo, disfrutar de mí cuando no estás.
Pero, ¿Cómo se hace eso?
