Otro día de silencio.
La ausencia de momentos, la ausencia de palabras, empiezan a pesar demasiado.
Lo bueno comienza a no compensar...
está en tu mano restablecer el equilibrio.
Está en la mía poner fin a lo que no me gusta, a lo que me duele.
Yo sigo, aún, sin ser capaz.
Veamos -veremos- qué haces tú, hacia qué lado inclinas la balanza con tus hechos o con tus omisones.
