Y sonó el teléfono.
Y te sentí cerca, pese a mis distancias, esas que según fueron pasando los 31 minutos de conversación (con sexo telefónico incluido, pero con mucho más, como hacía tiempo...) se fueron diluyendo.
Te dije que te echaba de menos, y tú volviste a hacer planes conmigo.
Por esta vez, el platillo de los pros vuelve a subir un poco.
Sigue dependiendo de ti que deje de sentir miedo y de sentir que son espejismos...
