Y REvuelta.
Revuelta por estos seis días físicos en los que hemos encontrado muchos menos huecos de los habituales.
Revuelta por la noche de ayer en tu casa en la que me sentí un poco ella y no me gustó nada, por mucho que en noches de ausencia me muera de envidia.
Revuelta por no poner palabras y cerrar la puerta.
Revuelta porque veo que me empiezas a querer como se quiere a un gato, a una novia antigua o a una esposa segura.
Revuelta porque no soy un gato, una novia antigua o una esposa segura: y en esta historia nuestra de clandestinidad y prohibiciones, no cabe esa rutina... si no lo tengo todo, si he de conformarme de a trozos y a poquitos, me tiene que faltar la respiración, te tiene que faltar la respiración.
Revuelta porque, pese a todo, sigo pensándote, rezando a un dios sordo y cabrón porque la magia vuelva, aunque sé de sobra que no lo hará.
Revuelta porque soy incapaz de ser honesta y asumir mi derrota.
Revuelta porque vuelvo y vuelvo sobre el pasado para intentar entender en qué punto se torció todo...
Revuelta porque vuelvo y vuelvo la cabeza hacia el futuro intentando discernir hasta cuando podremos seguir así, deslizándonos por un oscuro precipicio que de seguro nos conducirá a cargarnos el recuerdo de lo bueno y a no poder volvernos a mirar a la cara...
