En tu tercera llamada de este día que cierra el año me dices, con esa voz tuya que me acuna y me acaricia, que prefieres decirme lo que los demás escriben: que me imagine un sms con un contenido rotundo: por un 2011 en el que follemos aún mucho más.
La única ventaja de no tenerlo por escrito es que pueod replicarte, cargadita como voy de copas, trnalará, que yo quiero mucho más, que no me basta sólo con sexo, aunque lo aplaudo hasta el infinito.
A esto respondes que quieres mucho más sexo con todo lo que implica.
No creo, sinceramente, qu eel sexo implique mucho más, pero me gusta oirte hablar de tiempos y espacios compartidos, de lo que me quieres y de tus propósitos.
Yo, a cambio, te pido una nochevieja conjunta, y tú m e hablas del veleta, en sierra nevada, y de un iglú y nosotros solos.
Sabes que yo me refiero a que quiero una nochevieja contigo con todas las consecuencias: con las copas que estás tomando ahora cerrando los bares que a mí me acaban de cerrar, con tus padres, tu hijo, tu tía y tus hermanas. Esa es la nochevieja que yo quiero.
Acabas de volver a llamarte, y yo te he dicho que te mandaré un sms deesos que todos quieren y nadie recibe, y que probablemente tú no quieras y recibas... de esos a las 23:59 de nopuedovivirsintinohaymanera... de esos de te quiero hasta el infinito y más allá...
y son ya ttres nocheviejas de hacerlo, de mandarme tú tb desde ese país aledaño un sms a mí diciéndome loque sentías.
Sé que este año, que estás aquí por primera vez en diez años, me has dicho en palabras lo que no me pondráspor escrito. Pero espero que, de verdad, el 2011 nos permita llenar su calendario de fechas conjuntas.
Porque te quiero, y negarlo es tontería.
viernes, 31 de diciembre de 2010
jueves, 30 de diciembre de 2010
Yo confieso.
Confieso, sin que sirva de precedente, que por ti soy celosa, ñoña, tierna, débil y crédula.
Confieso, sin que esto tampoco se pueda utilizar en mi contra, que no me importaría renunciar a mucho por ti, y que con bastante frecuencia mi mundo termina en tus zapatos, en tu ausencia y en tu olor.
Confieso, bajito y sonrojada, que mandaría de una patada en el culo mucho de mí a la mierda si tú me lo pidieras.
Confieso que te quiero, puede que enfermiza y obsesivamente, y que me haces feliz con cosas pequeñitas, como llamarme de repente en una mañana de lluvia como la de hoy, para darme un teléfono de lo que puede ser un continente futuro de mis sueños en tu mundo, (quizá más bien al revés: en tu mundo de mis sueños), para guiñarme figuradamente un ojo al compartir complicidades sabiendo exactamente a qué me refiero cuando digo que tenemos que estrenar dos cosas. (si señor, si, tu nuevo despacho y mi nuevo coche, ampliando así nuestro mapa de lugares de orgasmos cósmicos)
Confieso que sigues poniendo cada centímetro de mi piel y de mi alma de gallina sólo con rozarme con la mirada, los dedos, los labios o la voz.
Y confieso, sobre todo, que con esta confesión no quiero ni redención ni perdón.
Confieso, sin que esto tampoco se pueda utilizar en mi contra, que no me importaría renunciar a mucho por ti, y que con bastante frecuencia mi mundo termina en tus zapatos, en tu ausencia y en tu olor.
Confieso, bajito y sonrojada, que mandaría de una patada en el culo mucho de mí a la mierda si tú me lo pidieras.
Confieso que te quiero, puede que enfermiza y obsesivamente, y que me haces feliz con cosas pequeñitas, como llamarme de repente en una mañana de lluvia como la de hoy, para darme un teléfono de lo que puede ser un continente futuro de mis sueños en tu mundo, (quizá más bien al revés: en tu mundo de mis sueños), para guiñarme figuradamente un ojo al compartir complicidades sabiendo exactamente a qué me refiero cuando digo que tenemos que estrenar dos cosas. (si señor, si, tu nuevo despacho y mi nuevo coche, ampliando así nuestro mapa de lugares de orgasmos cósmicos)
Confieso que sigues poniendo cada centímetro de mi piel y de mi alma de gallina sólo con rozarme con la mirada, los dedos, los labios o la voz.
Y confieso, sobre todo, que con esta confesión no quiero ni redención ni perdón.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Yo también.
Y entonces, cuando en el aperitivo de Nochebuena muuuuuuuuuuuuuuuuuuchas cervezas corrían por mis venas y los güisquises (^**********!!!!!!... ains, a qué iba??????? el talismán de este blog, ha de ser... cuando iba por aquí justo me llamas, recién (de)vuelto de tu navidazzzzzzzzzzzzz puta navidazzzzzzzzzzz en el país de tu santa esposa, para informarme e informarte, para saberte y saberme,,, pero yo quiero saborearteeeeeeeeee!)... empezaban a hacer su efecto (estoy de nuevo en el aperitivo de Nochebuena), alguien decidió cambiar de garito para continuar con nuestro beben y beben los peces y nosotros en el río y en los bares. Y me enfundé el abrigo, pasé a los chinos a comprar una estupenda peluca rosa y, al ir a sacar los eurillos correspondientes para abonar el atuendo etílico-navideño, vi como mi móvil número 2 (si, ese que en su momento compré pa que a ti te saliera gratis llamarme, ese de tu antigua compañía que fue tu favorito, ese al que, desde ese entonces de hace casi dos años en que te cambiaste tú a la compañía timofónica de mi móvil número 1 no habías vuelto a poner ni un sms, ese mismo que fue exclusivo pa nosotros y todo el mundo desconocía, ese que hoy estoy pensando dar de baja), ese mismo móvil, tenía una luz intermitente indicando un sms... TUYO!!!!!!!!! texto conciso, y a la vez con mucho contenido en nuestra jerga: Feliz Navidad, Viciosilla.
Y mi respuesta, casi dos horas después de su recepción, igual de escueta y con el mismo contenido: Feliz Navidad también a ti, capullo.
Y la sonrisa que me acoplé junto a la peluca rosa chillón por dos motivos: por el mensaje y por el también.
Porque normalmente los tambienes son tuyos: yo también te quiero, yo también te echo de menos, yo también tengo ganas de verte.
Pero esta vez mi silencio dio resultado y la comunicación la iniciaste tú, sin que yo tan siquiera lo esperara, por lo que no estuve perdiendo ni un ápice de tiempo en el aperitivo esperando tus señales.
Y el día postnavidad me llamaste, mientras en el frío de ese país extraño paseabas al perro, y me sonaste taaaaaaaaan cercano que casi se me saltaron las lágrimas.
Hoy has vuelto. Como ya he dicho, acabas de llamarme... y para el 2011 quiero que, sobre todo, quites la ll y te dediques a AMARME.
Yo lo hago. (Amarte, claro, lo de amarme es un pelín más complicao...)
Y mi respuesta, casi dos horas después de su recepción, igual de escueta y con el mismo contenido: Feliz Navidad también a ti, capullo.
Y la sonrisa que me acoplé junto a la peluca rosa chillón por dos motivos: por el mensaje y por el también.
Porque normalmente los tambienes son tuyos: yo también te quiero, yo también te echo de menos, yo también tengo ganas de verte.
Pero esta vez mi silencio dio resultado y la comunicación la iniciaste tú, sin que yo tan siquiera lo esperara, por lo que no estuve perdiendo ni un ápice de tiempo en el aperitivo esperando tus señales.
Y el día postnavidad me llamaste, mientras en el frío de ese país extraño paseabas al perro, y me sonaste taaaaaaaaan cercano que casi se me saltaron las lágrimas.
Hoy has vuelto. Como ya he dicho, acabas de llamarme... y para el 2011 quiero que, sobre todo, quites la ll y te dediques a AMARME.
Yo lo hago. (Amarte, claro, lo de amarme es un pelín más complicao...)
viernes, 24 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
Gracias.
GRACIAS POR HABER VENIDO A ALEGRARME EL CORAZÓN...
Desde el sábado tarareo esta canción, y, en estos días de comprar suerte en Doña Manolita, no puedo sino agradecerte que quisieras sacarme a bailar un vals, y que te hicierasmil kilómetros para compartir conmigo dos horas intensísimas cargadas de promesas, realidades, sueños, sexo, amor, risas, casualidades y puestas al día.
Fue una sorpresa redonda, de esas que me recuerdan porqué te quiero... aunque no tengas alma de bolero.
Me gusto contigo.
Me gustas conmigo.
En mi espacio, en el tuyo, en mi ducha, encendiéndome cigarros, en los orgasmos inigualables, en las cazadoras casi idénticas, en nuestras diferencias, en los planes conjuntos, en que parezca que es normal que estemos juntos, en el abrazo y los besos en medio de la calle, en lasdudas que acallo conscientemente, en los esfuerzos que haces para demostrarme que sigues ahí, en las palabras que susurran que sabes que estoy ahí y todo lo qu esignifica, en el olor compartido aunque sea en otro color, en los "sólos" acentuados, en los espacios comunes...
Te quiero, capullo.
Y lo sabes!
Desde el sábado tarareo esta canción, y, en estos días de comprar suerte en Doña Manolita, no puedo sino agradecerte que quisieras sacarme a bailar un vals, y que te hicierasmil kilómetros para compartir conmigo dos horas intensísimas cargadas de promesas, realidades, sueños, sexo, amor, risas, casualidades y puestas al día.
Fue una sorpresa redonda, de esas que me recuerdan porqué te quiero... aunque no tengas alma de bolero.
Me gusto contigo.
Me gustas conmigo.
En mi espacio, en el tuyo, en mi ducha, encendiéndome cigarros, en los orgasmos inigualables, en las cazadoras casi idénticas, en nuestras diferencias, en los planes conjuntos, en que parezca que es normal que estemos juntos, en el abrazo y los besos en medio de la calle, en lasdudas que acallo conscientemente, en los esfuerzos que haces para demostrarme que sigues ahí, en las palabras que susurran que sabes que estoy ahí y todo lo qu esignifica, en el olor compartido aunque sea en otro color, en los "sólos" acentuados, en los espacios comunes...
Te quiero, capullo.
Y lo sabes!
domingo, 12 de diciembre de 2010
Y hoy, en el fin de semana de la fiesta anual con tus amigos, has vuelto a decir que me querías.
Y hemos vuelto a hablar largo y tendido, más tendido que largo, y a dejar planes pendientes y planos a medias, a añorarnos con palabras y mecernos con promesas.
No suelo creerme los espejismos, pero he de decirte, despacio y al oído, que, como bien sabes, SI TÚ ME DICES VEN, LO DEJO TODO.
Y hemos vuelto a hablar largo y tendido, más tendido que largo, y a dejar planes pendientes y planos a medias, a añorarnos con palabras y mecernos con promesas.
No suelo creerme los espejismos, pero he de decirte, despacio y al oído, que, como bien sabes, SI TÚ ME DICES VEN, LO DEJO TODO.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Explícame...
Me he despertado nerviosa, combulsa, encabronada, harta de facilitarte todo, de pensar por ti y allanarte el camino.
Sabes que si algo me descontrola es el no entender, y hoy, no te entiendo.
No soporto estas putas montañas rusas de no puedo vivir sin ti y lo hago, de te llamo y callo, de planeo y propongo para después huir...
Decidí quedarme en mi mundo este puente para evitarte conflictos, para no dar ni la másmínima ocasión al comentario o ala conclusión de ella... quizá a sabuiendas de que, en caso de frente abierto, solo perdería yo.
A cambio, prometiste llamarme nada más llegar, calmar* mi preocupación y sustituir las fotos que no ibas a hacerme de la nieve por la narración de lo que veías... ni siquiera poniéndote un mensaje cinco horas después de la hora supuesta de tu llegada logré nada.
Y me despierto, pues, con una mezcla explosiva de cabreo, miedo, decepción y ganas de ti.
Estás jugando a que yo tome las riendas y rompa la baraja, pero ya ves, sigo siendo ludópata, y no te voy a facilitar todo hasta ese extremo, sobre todo porque luego te empeñas en demostrarme esa cara tuya que adoro, la del tipo que más me hace sentir con un solo gesto.
Sigo creyéndote más honesto, más sincero, mejor persona.
Por mucho que te empeñes no te pega esta pose de cabrón autoimpesta.
(en vez de escribir "calmar" escribí "clamar"... quizá debería clamar más y calmar menos...)
Sabes que si algo me descontrola es el no entender, y hoy, no te entiendo.
No soporto estas putas montañas rusas de no puedo vivir sin ti y lo hago, de te llamo y callo, de planeo y propongo para después huir...
Decidí quedarme en mi mundo este puente para evitarte conflictos, para no dar ni la másmínima ocasión al comentario o ala conclusión de ella... quizá a sabuiendas de que, en caso de frente abierto, solo perdería yo.
A cambio, prometiste llamarme nada más llegar, calmar* mi preocupación y sustituir las fotos que no ibas a hacerme de la nieve por la narración de lo que veías... ni siquiera poniéndote un mensaje cinco horas después de la hora supuesta de tu llegada logré nada.
Y me despierto, pues, con una mezcla explosiva de cabreo, miedo, decepción y ganas de ti.
Estás jugando a que yo tome las riendas y rompa la baraja, pero ya ves, sigo siendo ludópata, y no te voy a facilitar todo hasta ese extremo, sobre todo porque luego te empeñas en demostrarme esa cara tuya que adoro, la del tipo que más me hace sentir con un solo gesto.
Sigo creyéndote más honesto, más sincero, mejor persona.
Por mucho que te empeñes no te pega esta pose de cabrón autoimpesta.
(en vez de escribir "calmar" escribí "clamar"... quizá debería clamar más y calmar menos...)
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