En tu tercera llamada de este día que cierra el año me dices, con esa voz tuya que me acuna y me acaricia, que prefieres decirme lo que los demás escriben: que me imagine un sms con un contenido rotundo: por un 2011 en el que follemos aún mucho más.
La única ventaja de no tenerlo por escrito es que pueod replicarte, cargadita como voy de copas, trnalará, que yo quiero mucho más, que no me basta sólo con sexo, aunque lo aplaudo hasta el infinito.
A esto respondes que quieres mucho más sexo con todo lo que implica.
No creo, sinceramente, qu eel sexo implique mucho más, pero me gusta oirte hablar de tiempos y espacios compartidos, de lo que me quieres y de tus propósitos.
Yo, a cambio, te pido una nochevieja conjunta, y tú m e hablas del veleta, en sierra nevada, y de un iglú y nosotros solos.
Sabes que yo me refiero a que quiero una nochevieja contigo con todas las consecuencias: con las copas que estás tomando ahora cerrando los bares que a mí me acaban de cerrar, con tus padres, tu hijo, tu tía y tus hermanas. Esa es la nochevieja que yo quiero.
Acabas de volver a llamarte, y yo te he dicho que te mandaré un sms deesos que todos quieren y nadie recibe, y que probablemente tú no quieras y recibas... de esos a las 23:59 de nopuedovivirsintinohaymanera... de esos de te quiero hasta el infinito y más allá...
y son ya ttres nocheviejas de hacerlo, de mandarme tú tb desde ese país aledaño un sms a mí diciéndome loque sentías.
Sé que este año, que estás aquí por primera vez en diez años, me has dicho en palabras lo que no me pondráspor escrito. Pero espero que, de verdad, el 2011 nos permita llenar su calendario de fechas conjuntas.
Porque te quiero, y negarlo es tontería.
