martes, 15 de marzo de 2011

Miedos y ganas.

Tentando a la suerte, jugueteando con las decisiones las tome el destino, últimamente no es solo que no tomemos precauciones "profilácticas" en nuestras relaciones sexuales, sino que, al menos en las últimas cuatro, te has corrido en mí, dentro, en el agujero en el que sí es posible (aunque improbable) el embarazo.
Improbable por las fechas (menstruación las primeras veces que corrimos el riesgo, fecha teorícamente poco fértil el resto)... aunque atendiendo a que mis reglas últimamente responden a un patrón poco habitual no sé yo... (aunque eso si, tú, que me llevas el calendario marcando el inicio de mis menstruaciones en tu bloc de mesa con un R.A. en rojo has encontrado una pauta de regularidad)
Acaba de bajarme la regla tras tres días de angustia, llanto y tristeza extrema.
Cuando lo he comprobado, he suspirado aliviada.
El mes pasado, sin embargo, no es solo que me sorprendiera, sino que me quedé ojiplática cuando me vi diciendo "joooo" al comprobar el tinte rojo en el papel higiénico... de hecho, un par de días antes de esto escribí aquí aquello de "lo atroz es no saber qué quiero"... me refería a eso, a que últimamente tonteo mucho con la idea de tener un hijo contigo, mucho más incluso que cuando tú me ponías su nombre (de ella) en esemeeses confirmatorios de tus ganas...
Así que aquí ando, revoloteando entre las ganas de dar forma a esto a través de un hijo conjunto y el pavor que me causa el simple hecho de pensarlo.