siempre he pensado que esta pose intelectualoide que me persigue, se debe a mi constitución física.
Si le preguntas a alguien por mí, los calificativos más utilizados son "inteligente", "con la cabeza muy bien amueblada", "un cerebro con patas"...
no dudo que así sea (jejeje, toma dosis de autoestima... pa que luego diga mi psicólogo que no me quiero), pero -coño, siempre hay un pero...-:
siempre he dicho que si no soy actriz porno es porque en mi época no se llevaba el porno casero.
Que sí, que sí, que os descojonaréis, pero tengo claro que de haber sido delgada, estupenda, rubia y con las tetas desafiando a la ley de la gravedad, además de ir en bolas por la calle, me habría ganado la vida chupando pollas (ya sé que de una forma u otra ahora también lo hago, pero definitivamente no es lo mismo)
miércoles, 27 de enero de 2010
Como para no ser caníbal...
Me llama Eme.
Y, al igual que tantas veces, al descolgar le oigo decirme:
>¿Qué dices que te comías?
...
Mi respuesta habitual varía, en intensidad y tono, según si tengo o no a alguien cerca... si estoy sola, berreo: tu polla!!!!!, sin más o con adornos del tipo perohastaelfondofondo, o enterita, o ufffffquéganas...
Si alguien puede oirme, oscilo entre el socorrido "pues sabes de sobra el qué", un escueto "pues eso" o un desesperado "pero ya de ya de yaaaaa!"
...
Hoy, ante su pregunta, he respondio sin dudarlo:
¡una palmera de chocolate!
Y, al igual que tantas veces, al descolgar le oigo decirme:
>¿Qué dices que te comías?
...
Mi respuesta habitual varía, en intensidad y tono, según si tengo o no a alguien cerca... si estoy sola, berreo: tu polla!!!!!, sin más o con adornos del tipo perohastaelfondofondo, o enterita, o ufffffquéganas...
Si alguien puede oirme, oscilo entre el socorrido "pues sabes de sobra el qué", un escueto "pues eso" o un desesperado "pero ya de ya de yaaaaa!"
...
Hoy, ante su pregunta, he respondio sin dudarlo:
¡una palmera de chocolate!
Destinos condicionados (II)
No me reconozco en la entrada anterior, no en su forma...
la "verdad" de cómo soy es la siguiente:
L.: -¿Qué, nos vamos a Chile a ver a M.?
yo: -si, sí, síííí!!!!!!! Chile, qué ganas, cuanto que ver, aunque sean pocos días, vámonos, vámonos (vámonos pal sur, que diría Sabina...)
M: -sí, venid a vermeeeeeeeee!!!!!!
(paréntesis de búsqueda de vuelos, precios desorbitados, cambio de opinión de M., que pasa del venidavermeeeeee a vámonostodasdevacacionesya, y pa que esto sea así, a un destino que no sea ni vuestro país ni el mío)
Opciones a barajar en esta nueva etapa:
-Que ella venga a España.
-Que nosotras vayamos a Chile.
(que conste que estas eran las dos únicas en un principio)
-Ir a Cuba. (para mí volver)
-M. propone Jamaica pòr aquéllo del humo feliz...
Y me veo pensando que ufff, conlorequeteviajeraqueyosoypodiópodió, con lo que a mí me gusta ver, y patear, y conocer, y fotografiar... qué desperdicio, (again podiópodió), una semana de mis vacaciones pa ir a un resort todoincluído (salvo los porros, claro), pudiendo, en cambio, ir a un país culturalmente rico, blablablablablabla...
Y UNA MIERDA.
LA "REALIDAD" DE MIS DECISIONES SE RESUME EN MI PESO.
Porque no, bonita, no te engañes, que este no es el sitio para ello, que para eso ya tienes tu blog no anónimo en el que mantener el tipo (jajajaja), la sonrisa y el cinismo...
Te encantan los resorts, tocarte los güevos a dos manos, el sol aunque lo tengas contraindicado, los cócteles, el descanso extremo. (ojo, esto no quiere decir que no siga adorando, también y más, conocer y patearme el mundo sin playa ni descanso...)
Si pesara treinta kilos menos, sería yo quien hubiese propuesto Jamaica como primera opción.
Y puntooooo!!!!!!!
la "verdad" de cómo soy es la siguiente:
L.: -¿Qué, nos vamos a Chile a ver a M.?
yo: -si, sí, síííí!!!!!!! Chile, qué ganas, cuanto que ver, aunque sean pocos días, vámonos, vámonos (vámonos pal sur, que diría Sabina...)
M: -sí, venid a vermeeeeeeeee!!!!!!
(paréntesis de búsqueda de vuelos, precios desorbitados, cambio de opinión de M., que pasa del venidavermeeeeee a vámonostodasdevacacionesya, y pa que esto sea así, a un destino que no sea ni vuestro país ni el mío)
Opciones a barajar en esta nueva etapa:
-Que ella venga a España.
-Que nosotras vayamos a Chile.
(que conste que estas eran las dos únicas en un principio)
-Ir a Cuba. (para mí volver)
-M. propone Jamaica pòr aquéllo del humo feliz...
Y me veo pensando que ufff, conlorequeteviajeraqueyosoypodiópodió, con lo que a mí me gusta ver, y patear, y conocer, y fotografiar... qué desperdicio, (again podiópodió), una semana de mis vacaciones pa ir a un resort todoincluído (salvo los porros, claro), pudiendo, en cambio, ir a un país culturalmente rico, blablablablablabla...
Y UNA MIERDA.
LA "REALIDAD" DE MIS DECISIONES SE RESUME EN MI PESO.
Porque no, bonita, no te engañes, que este no es el sitio para ello, que para eso ya tienes tu blog no anónimo en el que mantener el tipo (jajajaja), la sonrisa y el cinismo...
Te encantan los resorts, tocarte los güevos a dos manos, el sol aunque lo tengas contraindicado, los cócteles, el descanso extremo. (ojo, esto no quiere decir que no siga adorando, también y más, conocer y patearme el mundo sin playa ni descanso...)
Si pesara treinta kilos menos, sería yo quien hubiese propuesto Jamaica como primera opción.
Y puntooooo!!!!!!!
martes, 26 de enero de 2010
Destinos condicionados.
No toca hablar de Destinos con mayúsculas, así que no te preocupes, esto no va de ti y de mí, sino de viajes.
Me jode que una báscula y sus insultos matutinos puedan determinarme hasta el punto de despreciar un plan más que apetecible.
Como estoy rebelde, mañana retomaré la conversación y el empeño, por encima de la báscula y sus gritos, por encima de mis lorzas y mis complejos.
Si, vámonos a Jamaica, que aunque me apetezca más un lugar sin playa (sin bikinis, sin necesidad de desnudarme en este cuerpo que aborrezco), ya está bien de ponerme barreras a mí misma.
Me jode que una báscula y sus insultos matutinos puedan determinarme hasta el punto de despreciar un plan más que apetecible.
Como estoy rebelde, mañana retomaré la conversación y el empeño, por encima de la báscula y sus gritos, por encima de mis lorzas y mis complejos.
Si, vámonos a Jamaica, que aunque me apetezca más un lugar sin playa (sin bikinis, sin necesidad de desnudarme en este cuerpo que aborrezco), ya está bien de ponerme barreras a mí misma.
Eme y mi canibalismo feroz.
Eme me da hambre.
Pensar en él, en su ausencia, en mis ganas de él, me descoloca y me empuja a comer.
Supongo que como me le comería entero, cosa que hago cada vez que podemos, el llevar un tiempo sin tener más que sexo telefónico con él me empuja al chocolate.
Pero si puedo (aunque no quiera) vivir sin él a mi lado, también lograré controlar mis impulsos devoradores de sustitutivos calóricos...
(de Eme, de lo que supone, de lo que "pesa" en esta historia, ya hablaré otro día, hoy tengo el día ploff, de esos en que le echo especialmente de menos...)
Pensar en él, en su ausencia, en mis ganas de él, me descoloca y me empuja a comer.
Supongo que como me le comería entero, cosa que hago cada vez que podemos, el llevar un tiempo sin tener más que sexo telefónico con él me empuja al chocolate.
Pero si puedo (aunque no quiera) vivir sin él a mi lado, también lograré controlar mis impulsos devoradores de sustitutivos calóricos...
(de Eme, de lo que supone, de lo que "pesa" en esta historia, ya hablaré otro día, hoy tengo el día ploff, de esos en que le echo especialmente de menos...)
lunes, 25 de enero de 2010
De terapias y otros truquillos.
Hoy he tenido mi sesión única para adelgazar dentro de este estupendo tratamiento paraserotraporlamódicacantidadde1200pavosenseissesiones... si soy sincera, y aquí me lo propongo, diré que hoy me he sentido más agusto, (más bien, quizá, menos "timada".)
La sesión consistía en una relajación profunda, acompañada de música y sonido de agua, en la que me guiaban para visualizarme como quería (como quiero)ser: segura, contenta, delgada, estupenda.
Había un momento en el que tenía que dejar que mi inconsciente surgiera y establecer un diálogo interno con él, para pedirle que me dejase cambiar esos hábitos que me hacen daño y proponerle cambiarlos por otros alternativos (me surgieron, sin pensarlo, pintar, escribir más, leer, textualemnte y en este orden), además de darle las gracias por permitir el cambio y hacerlo suyo, y por los fines que lograba a través de caminos "equivocados"...
Pues bien, pasé de una relajación extrema y agradabilísima, a sufrir un tirón en la cabeza, en el lado izquierdo de la nuca, y una angustia horrorosa.
Se suponía que mi inconsciente debía darme permiso, a través de un ruido, un asentimiento o una palabra, se suponía que "Él" (más bien ella, esa otra yo que me destruye...) debía estar de acuerdo y permitirme cambiar...
Sin embargo, tengo un inconsciente cabrón, que se defendía a mi voluntad de cambio intentando sacarme de la relajación y dándome puñetazos en el cerebro.
Creo que, pese a su resistencia, al final le he convencido un poquito, y me ha dejado seguir en mi camino aunque sin fiarse del todo.
He salido de la relajación profunda un poco aturdida y muy nerviosa, cuando se debía "volver" tranquila y descansada.
Aún así siento que va a irme bien, que "sólo" se trata de convencerle(lA) pasito a pasito...
un día bailaremos las dos cogidas de la mano, como una sola, en esa sala blanca que he visualizado, en ese reducto de paz en el que tanto me he gustado mirándome al espejo por dentro y por fuera.
La sesión consistía en una relajación profunda, acompañada de música y sonido de agua, en la que me guiaban para visualizarme como quería (como quiero)ser: segura, contenta, delgada, estupenda.
Había un momento en el que tenía que dejar que mi inconsciente surgiera y establecer un diálogo interno con él, para pedirle que me dejase cambiar esos hábitos que me hacen daño y proponerle cambiarlos por otros alternativos (me surgieron, sin pensarlo, pintar, escribir más, leer, textualemnte y en este orden), además de darle las gracias por permitir el cambio y hacerlo suyo, y por los fines que lograba a través de caminos "equivocados"...
Pues bien, pasé de una relajación extrema y agradabilísima, a sufrir un tirón en la cabeza, en el lado izquierdo de la nuca, y una angustia horrorosa.
Se suponía que mi inconsciente debía darme permiso, a través de un ruido, un asentimiento o una palabra, se suponía que "Él" (más bien ella, esa otra yo que me destruye...) debía estar de acuerdo y permitirme cambiar...
Sin embargo, tengo un inconsciente cabrón, que se defendía a mi voluntad de cambio intentando sacarme de la relajación y dándome puñetazos en el cerebro.
Creo que, pese a su resistencia, al final le he convencido un poquito, y me ha dejado seguir en mi camino aunque sin fiarse del todo.
He salido de la relajación profunda un poco aturdida y muy nerviosa, cuando se debía "volver" tranquila y descansada.
Aún así siento que va a irme bien, que "sólo" se trata de convencerle(lA) pasito a pasito...
un día bailaremos las dos cogidas de la mano, como una sola, en esa sala blanca que he visualizado, en ese reducto de paz en el que tanto me he gustado mirándome al espejo por dentro y por fuera.
Compras compulsivas.
No sólo soy compulsiva en la comida, lo soy en todo lo demás, sobre todo bebiendo, comprando, amando, follando.
He recibido hoy un pedido de una compra que hice hace unas semanas en internet: lo había olvidado...
quizá fue antes de "decidir" empezar a ser otra más controlada, pero el caso es que me ha llegado hoy, a lunes, a una semana de esta decisión que no es que esté cumpliendo muy adecuadamente.
Lo peor del pedido es que consiste en nueve (si, nada menos que nueve) camisetas ajustadísimas, preciosísísísíiímas, atrevidísimas, y, cómo no, con letreros de mensajes provocadores... estupendo, si cupiera en ellas.
Pero en ellas sólo cabría la yo (upppsss, casi pongo mi nombre!) más delgada que he conocido, esa que hace tiempo no me visita...
Aún así, como quiero ponérmelas, habré de tomarme en serio a esta nueva yo que quiere encontrarse con aquélla...
He recibido hoy un pedido de una compra que hice hace unas semanas en internet: lo había olvidado...
quizá fue antes de "decidir" empezar a ser otra más controlada, pero el caso es que me ha llegado hoy, a lunes, a una semana de esta decisión que no es que esté cumpliendo muy adecuadamente.
Lo peor del pedido es que consiste en nueve (si, nada menos que nueve) camisetas ajustadísimas, preciosísísísíiímas, atrevidísimas, y, cómo no, con letreros de mensajes provocadores... estupendo, si cupiera en ellas.
Pero en ellas sólo cabría la yo (upppsss, casi pongo mi nombre!) más delgada que he conocido, esa que hace tiempo no me visita...
Aún así, como quiero ponérmelas, habré de tomarme en serio a esta nueva yo que quiere encontrarse con aquélla...
miércoles, 20 de enero de 2010
Rara.
Ya no me divierto, pienso algunos días, y al otro día no hay sol que me acueste... (Bebe)
La víspera del santo que me protege pese a mi ateismo empezó torcida.
Acabé discutiendo con todo el mundo y sintiéndome sola, triste y sin sentido.
Cuando me desubico o me cambian los planes, me pierdo de tal manera que la brújula empieza a girar incesante y me marea. El sí y el no a todo, a cualquier mínimo acto, pasan ante mí y se apoderan de mi decisión en milésimas de segundo, para desvanecerse con la misma rapidez y dejar paso a la opción contraria.
Paso de decidir acostarme a decidir lavarme los ojos llorosos y salir a la calle con una estupenda sonrisa en 0,1. De odiarme a quererme en 0,2, y así con todo.
Después, salí, disfruté, logré que el humo y sus risas consiguientes sustituyesen a las copas y que extrañamente no me entrase hambre, me lo bailé todo y acabo de llegar.
Aún así, persiste una molesta sensación agridulce en el fondo... y mucho más en la superficie.
martes, 19 de enero de 2010
Rabia con chocolate.
Definitivamente la rabia, la mala lehce, la frustración, los malentendidos o cualquier otra sensación negativa me empuja a comer y a tomarme una copa.
Hoy no ha sido un buen día en ese sentido, y un lexatín con un jb han sido el postre necesario.
Que después me siento peor por ser incapaz de controlarme, está claro, pero mientras, no logro poner límites.
Mañana es fiesta por estos mis lares, y para celebrar al patrón asaetado he quedado a cenar, a bailar, a tomar copas hasta el amanecer.
Los resultados... para otro día.
Hoy no ha sido un buen día en ese sentido, y un lexatín con un jb han sido el postre necesario.
Que después me siento peor por ser incapaz de controlarme, está claro, pero mientras, no logro poner límites.
Mañana es fiesta por estos mis lares, y para celebrar al patrón asaetado he quedado a cenar, a bailar, a tomar copas hasta el amanecer.
Los resultados... para otro día.
lunes, 18 de enero de 2010
Con el alma de lunes.
Siempre que empiezo algo, lo hago coincidir con el inicio de la semana, como si así los astros fuesen a alinearse d euna manera especial, poniéndose de mi lado y facilitándome la vida.
Pese a que nunca me han dado resultado las cosas que empiezo en lunes, de nuevo he caído en la misma trampa...
sé que concientemente los lunes, enero, si acaso septiembre, son las fechas elegidas por casi todos para los buenos propósitos: dejar de fumar, quererme un pelín más, adelgazar y por fin mantenerlo, decidir, seguir el camino correcto.
En mi caso, ocurre lo mismo, sobre todos con los lunes, quizá porque aún queda lejos el fin de semana, aunque esto sea irracional porque para mí, para la yo de hoy, es tan peligroso un viernes como un lunes:
Los lunes quedo con unas amigas para hacer unas quinielas, rellenar una bonoloto y todo aquéllo que nos permita soñar con el dinero suficiente como para tener el espejismo de cambiarlo todo. Los números, las confesiones y la ironía con la que diseccionamos nuestro mundo común acaban siempre aderezados con bastantes cervezas, unas tapas y un par de güisquis.
Los martes, sin plan previo, siempre acabo tomando algo con "alguienes" diferentes.
Los miércoles, algunos, suelo tener "visita", y aunque parece que, por desgracia, él no podrá venir esta semana, esos días tienen sabor a besos, humo y barceló con kas de limón compartidos.
Los jueves hay mus y pocha, noches en la peña cargaditos de excesos, tranlará.
Los viernes que salgo acabo jurando que no vuelvo a hacerlo, y son casi todos...
sábados y domingos empiezan con aperitivos prolongadísimos de rondas y rondas de las mejores cañas del mundo, y pueden terminar de cualquier manera.
Es por esto que no entiendo seguir recurriendo a los lunes como punto iniciático de nada "bueno", de ningún propósito... es tan mal día como cualquier otro!
Todo este rollo para dejar constancia de que este lunes he soltado 1200 euros por una terapia breve de seis sesiones que, supuestamente, va a convertirme en otra: terapia para subirme la autoestima, quitarme miedos y fobias, contra la obesidad y las adicciones.
Con dos cojones.
Hoy era el día de la asertividad, y, en vez de ponerla en práctica y decirle al coleguita terapeuta miratúpordóndeperonomeloacabodecreerdamemásgarantías, pues acabo soltando los billetes uno tras otro, porque, eso sí, se debe pagar al contado y por adelantado...
ahora mismo me abofetaría, pero en vez de eso, me voy con mis amigas a rellenar con números los sueños, a conseguir un boleto ganador que me lleve, sobre todo, lejos de esta yo de hoy que tan poco me gusta...
Pese a que nunca me han dado resultado las cosas que empiezo en lunes, de nuevo he caído en la misma trampa...
sé que concientemente los lunes, enero, si acaso septiembre, son las fechas elegidas por casi todos para los buenos propósitos: dejar de fumar, quererme un pelín más, adelgazar y por fin mantenerlo, decidir, seguir el camino correcto.
En mi caso, ocurre lo mismo, sobre todos con los lunes, quizá porque aún queda lejos el fin de semana, aunque esto sea irracional porque para mí, para la yo de hoy, es tan peligroso un viernes como un lunes:
Los lunes quedo con unas amigas para hacer unas quinielas, rellenar una bonoloto y todo aquéllo que nos permita soñar con el dinero suficiente como para tener el espejismo de cambiarlo todo. Los números, las confesiones y la ironía con la que diseccionamos nuestro mundo común acaban siempre aderezados con bastantes cervezas, unas tapas y un par de güisquis.
Los martes, sin plan previo, siempre acabo tomando algo con "alguienes" diferentes.
Los miércoles, algunos, suelo tener "visita", y aunque parece que, por desgracia, él no podrá venir esta semana, esos días tienen sabor a besos, humo y barceló con kas de limón compartidos.
Los jueves hay mus y pocha, noches en la peña cargaditos de excesos, tranlará.
Los viernes que salgo acabo jurando que no vuelvo a hacerlo, y son casi todos...
sábados y domingos empiezan con aperitivos prolongadísimos de rondas y rondas de las mejores cañas del mundo, y pueden terminar de cualquier manera.
Es por esto que no entiendo seguir recurriendo a los lunes como punto iniciático de nada "bueno", de ningún propósito... es tan mal día como cualquier otro!
Todo este rollo para dejar constancia de que este lunes he soltado 1200 euros por una terapia breve de seis sesiones que, supuestamente, va a convertirme en otra: terapia para subirme la autoestima, quitarme miedos y fobias, contra la obesidad y las adicciones.
Con dos cojones.
Hoy era el día de la asertividad, y, en vez de ponerla en práctica y decirle al coleguita terapeuta miratúpordóndeperonomeloacabodecreerdamemásgarantías, pues acabo soltando los billetes uno tras otro, porque, eso sí, se debe pagar al contado y por adelantado...
ahora mismo me abofetaría, pero en vez de eso, me voy con mis amigas a rellenar con números los sueños, a conseguir un boleto ganador que me lleve, sobre todo, lejos de esta yo de hoy que tan poco me gusta...
domingo, 17 de enero de 2010
Domingo.
Vuelvo de comer.
Y cuando digo de comer es de comer...
es domingo, día que odio, y aunque en ese día la realidad empieza a imperar, yo la olvido llenando los vacíos de foie, de gambones, de chuletón, vino, pacharán y humo.
Definitivamente no me entiendo, pero me entiendo aún menos sobria y serena.
Ya lo pensaré mañana, que digo siempre en estos tiempos que se prolongan ya dos años. (o casi)
Y cuando digo de comer es de comer...
es domingo, día que odio, y aunque en ese día la realidad empieza a imperar, yo la olvido llenando los vacíos de foie, de gambones, de chuletón, vino, pacharán y humo.
Definitivamente no me entiendo, pero me entiendo aún menos sobria y serena.
Ya lo pensaré mañana, que digo siempre en estos tiempos que se prolongan ya dos años. (o casi)
Hoy, yo no soy yo sin alcohol.
Hoy celebraba M. su cumpleaños, y ayer P.
Suelo pensar que si me cohibo en esas situaciones tengo un plus que necesariamente ha de repercutir en la báscula...
esta mañana me encabroné cuando vi que había engordado 500 gramos.
En esos momentos no pienso en las patatas bravas, la oreja, los huevos rotos o el pan que comí. Pienso en las cervezas que no tomé, en los güisquis que dejé de beber. ¡Y me indigna que eso no se vea reflejado en, al menos, dos kilos menos! Porque coño, controlarme en una fiesta tendría que tener premio...
Hoy volví a comer sandwiches, pan, embutidos, incluso tarta.
Aún así, siento que estoy a dieta...
Mañana me despertaré, y al pesarme, me sentiré indignada: porque lo único que me pesa son las copas que he dejado de tomarme, las mismas que me han hecho venirme a casa incluso con los bongos y la guitarra sonando.
Definitivamente, hoy por hoy, no sé divertirme sin alcohol.
Suelo pensar que si me cohibo en esas situaciones tengo un plus que necesariamente ha de repercutir en la báscula...
esta mañana me encabroné cuando vi que había engordado 500 gramos.
En esos momentos no pienso en las patatas bravas, la oreja, los huevos rotos o el pan que comí. Pienso en las cervezas que no tomé, en los güisquis que dejé de beber. ¡Y me indigna que eso no se vea reflejado en, al menos, dos kilos menos! Porque coño, controlarme en una fiesta tendría que tener premio...
Hoy volví a comer sandwiches, pan, embutidos, incluso tarta.
Aún así, siento que estoy a dieta...
Mañana me despertaré, y al pesarme, me sentiré indignada: porque lo único que me pesa son las copas que he dejado de tomarme, las mismas que me han hecho venirme a casa incluso con los bongos y la guitarra sonando.
Definitivamente, hoy por hoy, no sé divertirme sin alcohol.
sábado, 16 de enero de 2010
En negro, que adelgaza...
Empiezo esto un poco como terapia, un poco como recordatorio, un mucho como experimento.
Elijo un fondo negro porque a las gordas siempre nos viene bien, para disimular un poco...
Quiero un bote de voluntad, que se me ha ido quedando por el camino.
Como no lo encuentro, escribo.
Por querer, quiero dejar de disimular y empezar a enseñar.
Pero quiero levantarme una mañana y ser otra: delgada, estupenda, deseable.
(Hay quien diría a esto último que yo no me puedo quejar, pero eso ya será otro día, cuando me presente)
Hoy es el antes, el previo, el inicio, la intención.
Lo que dure es, como siempre, una incógnita más.
Elijo un fondo negro porque a las gordas siempre nos viene bien, para disimular un poco...
Quiero un bote de voluntad, que se me ha ido quedando por el camino.
Como no lo encuentro, escribo.
Por querer, quiero dejar de disimular y empezar a enseñar.
Pero quiero levantarme una mañana y ser otra: delgada, estupenda, deseable.
(Hay quien diría a esto último que yo no me puedo quejar, pero eso ya será otro día, cuando me presente)
Hoy es el antes, el previo, el inicio, la intención.
Lo que dure es, como siempre, una incógnita más.
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