domingo, 17 de enero de 2010

Domingo.

Vuelvo de comer.
Y cuando digo de comer es de comer...
es domingo, día que odio, y aunque en ese día la realidad empieza a imperar, yo la olvido llenando los vacíos de foie, de gambones, de chuletón, vino, pacharán y humo.
Definitivamente no me entiendo, pero me entiendo aún menos sobria y serena.
Ya lo pensaré mañana, que digo siempre en estos tiempos que se prolongan ya dos años. (o casi)

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