lunes, 18 de enero de 2010

Con el alma de lunes.

Siempre que empiezo algo, lo hago coincidir con el inicio de la semana, como si así los astros fuesen a alinearse d euna manera especial, poniéndose de mi lado y facilitándome la vida.
Pese a que nunca me han dado resultado las cosas que empiezo en lunes, de nuevo he caído en la misma trampa...
sé que concientemente los lunes, enero, si acaso septiembre, son las fechas elegidas por casi todos para los buenos propósitos: dejar de fumar, quererme un pelín más, adelgazar y por fin mantenerlo, decidir, seguir el camino correcto.
En mi caso, ocurre lo mismo, sobre todos con los lunes, quizá porque aún queda lejos el fin de semana, aunque esto sea irracional porque para mí, para la yo de hoy, es tan peligroso un viernes como un lunes:
Los lunes quedo con unas amigas para hacer unas quinielas, rellenar una bonoloto y todo aquéllo que nos permita soñar con el dinero suficiente como para tener el espejismo de cambiarlo todo. Los números, las confesiones y la ironía con la que diseccionamos nuestro mundo común acaban siempre aderezados con bastantes cervezas, unas tapas y un par de güisquis.
Los martes, sin plan previo, siempre acabo tomando algo con "alguienes" diferentes.
Los miércoles, algunos, suelo tener "visita", y aunque parece que, por desgracia, él no podrá venir esta semana, esos días tienen sabor a besos, humo y barceló con kas de limón compartidos.
Los jueves hay mus y pocha, noches en la peña cargaditos de excesos, tranlará.
Los viernes que salgo acabo jurando que no vuelvo a hacerlo, y son casi todos...
sábados y domingos empiezan con aperitivos prolongadísimos de rondas y rondas de las mejores cañas del mundo, y pueden terminar de cualquier manera.
Es por esto que no entiendo seguir recurriendo a los lunes como punto iniciático de nada "bueno", de ningún propósito... es tan mal día como cualquier otro!
Todo este rollo para dejar constancia de que este lunes he soltado 1200 euros por una terapia breve de seis sesiones que, supuestamente, va a convertirme en otra: terapia para subirme la autoestima, quitarme miedos y fobias, contra la obesidad y las adicciones.
Con dos cojones.
Hoy era el día de la asertividad, y, en vez de ponerla en práctica y decirle al coleguita terapeuta miratúpordóndeperonomeloacabodecreerdamemásgarantías, pues acabo soltando los billetes uno tras otro, porque, eso sí, se debe pagar al contado y por adelantado...
ahora mismo me abofetaría, pero en vez de eso, me voy con mis amigas a rellenar con números los sueños, a conseguir un boleto ganador que me lleve, sobre todo, lejos de esta yo de hoy que tan poco me gusta...

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