Definitivamente la rabia, la mala lehce, la frustración, los malentendidos o cualquier otra sensación negativa me empuja a comer y a tomarme una copa.
Hoy no ha sido un buen día en ese sentido, y un lexatín con un jb han sido el postre necesario.
Que después me siento peor por ser incapaz de controlarme, está claro, pero mientras, no logro poner límites.
Mañana es fiesta por estos mis lares, y para celebrar al patrón asaetado he quedado a cenar, a bailar, a tomar copas hasta el amanecer.
Los resultados... para otro día.
martes, 19 de enero de 2010
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Supongo que si has invertido en terapias lo del JB con lexatín...intenta contar ovejitas ;) a veces resulta. Muchos besos!!
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