sábado, 29 de enero de 2011

Futuro.

Y en esta semana de hacer planes, de llamadas constantes, de de nuevo anoche confesiones a altas horas desde lugares erróneos pero con el corazón en la mano, ha vuelto con fuerza el Eme que quiero.
Tanto que, pese a que me bajó la regla y me sorprendí a mí misma con un "jo..." cuando lo vi, anoche, tras más de cuarenta minutos de conversación intensa que empezaste diciendo "te lo digo poco, pero es tan cierto que te llamo, lo primero, para decirte que te quiero", te mandé un mensaje arriesgado y contundente que terminaba así:
"Ojalá aún sea posible la hija que un día soñamos tener juntos".
Esta mañana me has llamado, eufórico y con ganas, que es tu manera de, sin decirlo, no decir no.
Te quiero, calamar.