jueves, 24 de noviembre de 2011

Pero no llegó el fin.
Contra todo pronóstico, hemos pasado tres fines de semana juntos, hablamos mucho de nuevo (aunque no sea tanto como antes, cuando todo era casi enfermizo) y estamos tan cómodos juntos que hemos decidido dejar los reproches, los malentendidos y a los cabrones al margen.
Al menos por ahora.
Y, mientras dura este ahora, aprendo, a pasitos cortos, a disfrutar de lo bueno sin desesperarme cuado no estás.

martes, 25 de octubre de 2011

Se acabó.

Estoy rota.
Y, de nuevo, hay ruido.

http://www.youtube.com/watch?v=XDSIkU8Ub-A&feature=fvst

viernes, 19 de agosto de 2011

Te me vas, te me estás yendo sin que sirva de nada cualquier cosa que haga.
Te escurres, vuelves, me niegas la evidencia, te separas, regresas, no contestas a mis dudas, pero te vas, te estás yendo de a poquitos, destrozándome en este paréntesis que se prolonga, estéril, llenándome de miedos y de angustias.
Cada evidencia me grita que te he perdido, pero después te empeñas en decirme lo contrario, y aunque sé que mientes, te creo.
Y te creo porque me gritas amor en cada gesto, y vuelvo a sonreir, a ser feliz, a confiarme... y vuelves al silencio y a la distancia, y cuando creo que llega el fin vuelves y me dices que me quieres.
Sé que es cierto, tan cierto que te duele.
Y juegas por eso a separarte, a poner distancia y freno.
Y sigo, y callo, y lloro, y pongo más ganas, y lo intento de esta forma y al revés, entro en tu juego y espero, lo desafío y hablo... pero todo, desde principios de julio, es una interrogación gigante con la que ya no puedo.
En estos tres años han cabido tantas cosas, tanto bueno, que solo te pido que me mires a los ojos, me abraces por última vez y me digas adiós.
Qué putada que al final vayamos a ser capaces de malgastar el mayor éxito de nuestras vidas.
Benditos fracasos.

martes, 24 de mayo de 2011

6 semanas y dos días sin escribir aquí.
Semana Santa, sus previos, sus post, el hablar todos los días, el vernos mucho, el amarnos mucho, el sentirnos más.
Malentendidos, sobreentendidos, aclaraciones, distancias, planteamientos, dudas, certezas, tu cumpleaños, los regalos, los abrazos, las lágrimas...
6 semanas y 2 días.
Exactamente el tiempo que ha pasado desde mi última regla.
El tiempo que hace que estoy embarazada.

viernes, 8 de abril de 2011

Esta mañana te llamé un segundito con una sonrisa amplia para desearte buenos días, pero paladeando claramente la sensación de añoranza de los tiempos en que eso era diario, cuando túme despertabas y me acunabas conpalabras y me mecías con promesas. Anoche me devolviste paz en una llamada desde tu casa casi a las dos de la mañana... placer, amor y necesidad se mezclaron en sonidos y ganas, y mis dudas relegadas se disiparon al entender que, entonces, sigues durmiendo donde siempre... bah, tontunas, tontunas pequeñitas que me minan o me potencian según el momento. Y después de llamarte, cogí el coche, y pese a mis prisas, cedí el paso a una furgoneta que "desaparcaba"... y sonreí al ver tu nombre pintado en ella, y volví a sonreir al ver debajo el pueblo de una amiga que pertenece más a tu mundo que al mío (el pueblo, no la amiga...) y acerté a pensar que siempre te cedo el paso, que siempre te encuentro, te busco, te sigo, te dejo... pero que este fin de semana me quedo precisamente, entre otras cosas, por esa amiga que tiene ese pueblo qu elucía debajo de tu nombre en esa furgoneta, esa amiga que ha organizado una fiesta a otra amiga que responde al mismo nombre que hoy más angustia me da... Y siento esta extraña mezcla de ganas y miedos, de joderme no compartir estos días contigo, que ayer me anunciaste que estarás solo (y si túme dices ven...) pero de saber que he de quedarme, que no puedo limitar aún más mi mundo huyendo hacia ti cada vez que es posible, llorando a solas cuando no lo es... ---como el último fin de semana, cuando estuvimos juntos en mi nuevo espacio, rompiendo la cama y reforzando el amor, pero también la realidad opaca que consintiño que me quedara sola, nerviosa y triste cuando tú marchaste y yo continué allí una noche más saborenado lágrimas de derrota... la tremenda derrota de poder tenerlo todo, de tenerlo al alcance de los dedos, y, sin embargo... Tengo miedo a estos días que se acercan, a malentendidos, sobreentendidos, soledades y derrotas. A estos vaivenes que me confirman lo tremendamente fuerte que es todo esto, y ala vez todo lo que me duele...

jueves, 17 de marzo de 2011

Soy capaz...

...de entender, así, cuando estoy serena, que el mundo no se interpreta igual, y que lo que para mí es un abismo en el que meto variables de destrucción masiva -si hoy estaba tan escueto es porque ya no me quiere, no entiendo que después de un tequieromásqueanadieymejugaríalavidaporesto pueda volver a su casa como si nada, la realidad es que algo ha pasado...- para ti no tiene trascendencia y puedes seguir al día siguiente queriéndome tanto como siempre.
Lo que tengo que aprender es a ser capaz de entenderlo cuando lo que necesito es que sigas en la cima de la montaña rusa constantemente...

miércoles, 16 de marzo de 2011

Me declaro incapaz.

Incapaz de desprenderme, de repente, del roce de tu cuerpo.
Incapaz de volver cuando no he acabado de ir.
Incapaz de acostumbrarme al silencio cuando se ha hablado desde el alma, que tengo llena de agujetas de tanto usarla.
Incapaz de entender estos vaivenes.
Incapaz de claudicar o de rendirme.

Fisuras.

Hay una grieta en todo.
Es así como entra la luz.

(Leonard Cohen)

martes, 15 de marzo de 2011

Miedos y ganas.

Tentando a la suerte, jugueteando con las decisiones las tome el destino, últimamente no es solo que no tomemos precauciones "profilácticas" en nuestras relaciones sexuales, sino que, al menos en las últimas cuatro, te has corrido en mí, dentro, en el agujero en el que sí es posible (aunque improbable) el embarazo.
Improbable por las fechas (menstruación las primeras veces que corrimos el riesgo, fecha teorícamente poco fértil el resto)... aunque atendiendo a que mis reglas últimamente responden a un patrón poco habitual no sé yo... (aunque eso si, tú, que me llevas el calendario marcando el inicio de mis menstruaciones en tu bloc de mesa con un R.A. en rojo has encontrado una pauta de regularidad)
Acaba de bajarme la regla tras tres días de angustia, llanto y tristeza extrema.
Cuando lo he comprobado, he suspirado aliviada.
El mes pasado, sin embargo, no es solo que me sorprendiera, sino que me quedé ojiplática cuando me vi diciendo "joooo" al comprobar el tinte rojo en el papel higiénico... de hecho, un par de días antes de esto escribí aquí aquello de "lo atroz es no saber qué quiero"... me refería a eso, a que últimamente tonteo mucho con la idea de tener un hijo contigo, mucho más incluso que cuando tú me ponías su nombre (de ella) en esemeeses confirmatorios de tus ganas...
Así que aquí ando, revoloteando entre las ganas de dar forma a esto a través de un hijo conjunto y el pavor que me causa el simple hecho de pensarlo.

lunes, 14 de marzo de 2011

Llevo triste, muy triste, excesivamente triste, desde que cerré la puerta al despedirnos. Desde antes, incluso...
Lloré ya, yo que no suelo hacerlo, mientras P. nos contaba sus sensaciones en el desayuno que vino a compartir con nosotros, y seguí llorando por las esquinas ante cualquier comentario, sensación o detalle.
La tristeza es tan densa, y a la vez estoy tan nerviosa, que firmemmente pensé que sólo podía ser algo hormonal, un ataque premenstrual bestial de esos que me dan de vez en cuando... pero la regla sigue sin bajar...
Viniste, tomamos cañas y copas con mis amigos, recorrimos varios bares de mi mundo, nos fuimos juntos a casa, nos reímos mucho, hicimos planes, tuvimos una sesión de sexo prolongadísima cargada de orgasmos (cuatro en la noche, dos en la mañana... ¡me haces temblar de tal forma, capullo!), de confesiones, de tápate los ojos y te lo cuento, de mucha ternura, experimentos y tanto amor que las lágrimas me hacen nudo en la garganta de pensarlo... hubo palabras, muchas, aunque callé alguna duda -la pospuse, más bien-, sintonía absoluta, más planes, más recuerdos... y un tú especialmente amoroso, locuaz, expresivo...
Cuando te fuiste, me deshice.
Supongo que es la inmensa pena de rozar la dicha... la clara sensación de que no quiero un éxito malgastado, que no quiero seguir perdiendo el tiempo disfrutándote a trocitos... te sentí tan cerca, estuviste tan cerca, fue todo tan rodado y tan natural, que me pilló desprevenida tanta felicidad, y puede que la certeza de que eso es lo que quiero (tenerte siempre, en mi mundo o en el tuyo, en el nuestro,, sin ocultaciones...) sea esto que se me atraganta en la gargante haciéndome secarme las lágrimas traicioneras qu eno quiero que broten.
Tengo la certeza de que tanto bueno me ha podido... tengo vértigo, quizá porque pese a todo lo que compartimos, esta ha sido la primera vez aquí, en mi mundo, en que no ha habido que disimular nada, en que era evidente que venías a verme, a quererme, a disfrutarme, no sólo conmigo y con mis amigos más cercanos, sino con todos los que por allí anduvieron, que fueron muchos y no todos muy buenos...
Gracias por venir, por estar, por ser... gracias... pero sigue siendo mi red, no me dejes sola precisamente ahora, que necesito tu hombro para llorar, tus palabraspara consolarme de esta tristeza profunda qu eme asfixia...

sábado, 12 de marzo de 2011

OJALÁ NO VUELVAS NUNCA.
(Porque por fin, una vez, te quedes para siempre...)

jueves, 10 de marzo de 2011

¡Vienes!

Y después de esa súplica, deseo o ganas encapsuladas (puede,puede,puede!!!!!) vino un lunes en el que querías sorprenderme llegando a mi mundo sin avisar, y cuando ya lo tenías organizado todo una gastroenteritis cabrona afectó a tu sustituto y tuviste que deshacer lo previsto para ir a currar en tu día libre... te lo agradecí igual, sonreí igual, sentí la magia y entendí que, a veces, con la intención basta.
Ayer me propusiste disfrutar de este finde en los lugares comunes, y aunque acepté gustosa y quedé en organzarme e intentarlo, he pasado la noche intranquila pensando que igual no era una buena idea... por primera vez en todo este tiempo la precaución se ha instalado en mi mente, y una voz persistente me empujaba a decirte que igual era mejor dejarlo...
He venido a trabajar pensando qué hacer, si desoír los miedos o pisotearlos con saña.
He diseccionado la sensación tratando de gritarme que era irracional, que no iba a ocurrir nada que me hiciera arrepentirme de haber ido, pero la voz, en vez de callarse, iba en aumento: sé prudente, ahora no, no es el momento, y si ella aprece por sorpresa, y si...
Y tú, desconocedro de esto, me llamas en pleno debate de mis gaas y mis miedos, para decirme que vienes tú a mi mundo, a mi cama y a mis besos, que dispondré de ti en mi mundo en poco más de 24 horas...
No sabes bien las ganas que tengo de ti, las ganas que tengo de que te quedes para siempre.

martes, 1 de marzo de 2011

porfa, porfa, porfaaaaaaaaa...

Ya que querer es poder, hazme un favor: ¡puede!

domingo, 27 de febrero de 2011

Te haré caso y no me sentiré sola, ni en esto ni en nada.
Necesito que me abraces para curar la espera.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Me falta el aire, me duele el estómago y los nervios se me instalan en los codos y en la garganta. Llevo así demasiado tiempo, y esta sensación molesta se acrecienta a cada rato.
Ayer, junto a lo que era una buena noticia, un inicio de tu normalidad, me volviste a mencionar el puto feisbuk y yo intuí un nuevo desencuentro por culpa de esas aledañas tuyas que me han puesto en el punto de mira sin piedad ni juicio, haciéndome responsable incluso de lo que no soy... tu respuesta al interrogatorio sobre tu perfil me dejó acojonada: tú no lo entiendes porque te faltan datos y soltura en las redes, pero yo ya veo un muñeco con mi cara en el que hacen vudú, un vudú erróneo que, si fuésemos capaces de preguntar directamente a la fuente correcta, resultaría absurdo.
Es lo malo de los malentendidos, de los sobreentendidos: se ha decidido que soy culpable sin que yo haya hecho nada.
Supongo que yo habría supuesto lo mismo, y entonces, a todas luces, hubiera pensado de mí misma que soy una psicópata peligrosa.
Es tan de coña que si no fuese serio resultaría hilarante.
Creaste un perfil, recuerdo incluso el día, el momento en que me prguntaste unas dudas, y ahora niegas haberlo hecho, por falta de memoria, de interés y de conocimiento de la trascendencia de la pregunta, que busca un motivo más para lapidarme en la plaza pública.
Vi el peligro de cómo están poniéndose las cosas según me lo contabas, intuí un nuevo problema pese a que, la última vez que nos vimos, aseveraste con firmeza que entre nosotros no caben los malentendidos,
Caben: y siempre los provocan los mismos.
Esta mañana te llamé a tu rutina, ya que volvías, y no cogiste el teléfono en toda la mañana.
Me preocupé por si las cosas habían empeorado. Te puse un sms corto y ansioso: ¿todo bien? No ha habido respuesta.
Tengo miedo, y como ya he dicho, estoy nerviosa.
Miedo a un nuevo batacazo, a un nuevo dolor para ti... miedo, también, a que no sea eso sino algo que nos afecte más a nosotros, que se trate de que quieres poner distancia por miedo a lo que esté pasando, y que se me escapa, por culpa de confabuladores ajenos...
Si ha pasado algo y no me necesitas, ni necesitas decírmelo, me duele doblemente: por no llegar a tu dolor, por aumentar los problemas y no servir de consuelo.
Si se trata de la mierda que se empeñan en tirarme, si es eso y te proteges, deberías, al menos, decírmelo.
Sea lo que sea, creo que sería mucho más fácil ponerle cara los fantasmas que tener que enfrentarme, en esta duda, a todos los miedos posibles.
Todo esto me está doliendo demasiado, ahora, precisamente ahora, que el supuesto paraíso toma forma y para entrar en él me estáis poniendo una verja de alambre de espino... tú no, dime que tú no...

lunes, 21 de febrero de 2011

Dedicatoria.

Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.

Luis García Montero.

Venía esta noche paladeando estas palabras con ecos de otros días, con sonidos de estos mismos.

Qué jodido no poder estar en lo malo, notar cómo se me escurren entre los dedos las dichas de otros días y las lágrimas del hoy.

No sé si esto conduce a parte alguna, mucho menos a puerto seguro.

Sé, en cambio, que si no puedo concebir el futuro sin ti, mucho menos el presente, aunque hoy se reduzca a llamadas de cinco minutos de qué tal va todo y posponer el resto.

Me falta poder darte el abrazo que hoy necesitarías, que hoy, quizá, yo necesite aún más dar que tú recibir.

miércoles, 16 de febrero de 2011

"..como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio..."
Julio Cortázar.

martes, 15 de febrero de 2011

sms

Si me necesitas, silba.
Allí estaré.
Los nervios se evaporaron como cuando soplas un peluso y las partes que componen el preciado tesoro se dispersan en el aire mientras piensas un deseo...
Cinco días conjuntos y plenos.
Cinco días de sueños.
Y volviste, porque no estabas tranquilo...
Y acertaste, por desgracia.
Resuena en mi mente a un compás constante e insidioso el puto en lo bueno y en lo malo que comencé a paladear el primer fin de semana de septiembre, cuando saboreé lo amargo que es no poder abrazarte y apoyarte en lo malo.
Aquella caída sigue con sus secuelas, y desde que volviste de nuestro espejismo las cosas han ido a peor. Tu padre hospitalizado y con nuevos problemas, y yo con mi torpe forma de decirte aquí estoy pa lo que sea, que no sirve de nada.
Hace cinco meses, estaba a unos metros de ti y no pude ayudarte.
Hoy nos separan parecidos kilómetros de los habituales, y mi apoyo se disuelve en tu tristeza.
Mi estómago, como el tuyo, es el que paga mis angustias, que en este caso son el no saber, el temer, el no poder protegerte, el sentirte desvalido y solo.
Hace 24 horas que no hablo contigo, y el miedo a que las cosas vayan aún peor, aumentando tu dolor, me produce arcadas secas.
Sé que sabes que estoy ahí, aquí, allí, donde me pidas que esté,... en silencio o con palabras, con risas o con todas las lágrimas que un día tú me hiciste echar por mis ausencias,... pero siempre temo no llegar, no servirte, no ayudar sino complicar...
y no sé porqué me asaltan imágenes del reloj que te regalé, que en estos cinco días de coger fuerzas y coleccionar sonrisas y besos, se quedó sin pilas y dejaste en la casa en la que me siento en casa... en cuanto llegaste para emprender camino el día de la vuelta, con Zorro moviendo el rabo al, por fin, REconocerme tras estos días, me saltó a los ojos su ausencia y te pregunté si lo habías dejado allí... no sé, algo me pinzó el alma... como si poner pilas a ese reloj fuese dar cuerda a las manecillas de lo bueno...
Déjame acunarte en la tristeza, con o sin reloj, y tratar de devolverte la calma que hoy nos falta.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Nervios.

Según se aproxima el tiempo de verte me voy poniendo nerviosa... (se me ponen los nervios nerviosos, que me dirías tú)
Y no solo de esos nervios que me gustan, de esos que se me agarran en el estómago y me hacen vibrar pensando en tus manos y tu sonrisa, sino también de esos otros que no me gustan nada y se me agarran en los codos y en el cuello, haciéndome sentir incómoda y frágil.
Este tipo de nervios, el que no me gusta, es más producto del miedo que de otra cosa:
miedo a que se rompa la magia, miedo a no exprimir del todo el tiempo conjunto, miedo a romper algo, a que se rompa algo...
Hoy no he hablado contigo, aunque te pedí que me llamaras ya que al final mañana no podías venir, no lo has hecho. Y eso se suma a esta sensacion desagradable.
Tengo que decirte mañana que adelanto mi ida, que el fin de semana será conjunto, y tengo miedo a que eso provoque reticencias ajenas al resto de la semana...
Necesito que me abraces fuerte, muy fuerte, tan fuerte como me prometiste hacerlo cuando hablamos la otra noche, para que se evaporen todos mis fantasmas.

lunes, 31 de enero de 2011

Obligación de lunes...

Reglette regime

Incapaz de no engullir las patatas y kikos del aperitivo, o las bravas de las tardes... aderezado todo con coca light, eso sí.
Bajo peso, pero tan despacio que sé que, o me mentalizo, o en breve volveré a ir para arriba.

Puede que el jueves vengas, hemos planeado que yo vaya la semana próxima... igual, seguro, a tu lado comeré menos, pero prometo devorarte entero y aderezarte con cervecitas y copas.

Te echo de menos incluso en los sabores.

sábado, 29 de enero de 2011

Futuro.

Y en esta semana de hacer planes, de llamadas constantes, de de nuevo anoche confesiones a altas horas desde lugares erróneos pero con el corazón en la mano, ha vuelto con fuerza el Eme que quiero.
Tanto que, pese a que me bajó la regla y me sorprendí a mí misma con un "jo..." cuando lo vi, anoche, tras más de cuarenta minutos de conversación intensa que empezaste diciendo "te lo digo poco, pero es tan cierto que te llamo, lo primero, para decirte que te quiero", te mandé un mensaje arriesgado y contundente que terminaba así:
"Ojalá aún sea posible la hija que un día soñamos tener juntos".
Esta mañana me has llamado, eufórico y con ganas, que es tu manera de, sin decirlo, no decir no.
Te quiero, calamar.

miércoles, 26 de enero de 2011

Definitivamente, (añadiré hoy por hoy por aquello de relativizar) no sé estar sin ti.

lunes, 24 de enero de 2011

Obligación de lunes.

Reglette regime

Semanita de excesos, de intentos de compensar, de vuelta al humo de los cigarros de la risa como supuesto sustituto del alcohol, que lo que ha hecho ha sido aumentar el hambre...
Un kilo menos pese al día festivo por estos lares, con sus roquillas, bocatas, croquetas, empanadillas y doble ración de tiramisú, todo bien regadito con cerveza y limonada...
eso sí, ni una copa.
Intentaré hacerlo mejor (¡debería intentar hacerlo bien, que mejor no es mucho!),pero lo malo es que en este impass me he descontrolado y también he dejado la sana costumbre incipiente de pasear después de comer...
y yo que me plantee beber solo cuando estuviera contigo... me lo voy a recordar, a ver si así, pensando en ti, me entran ganas de darle el empujoncito necesario a este propósito de siempre que nunca concluyo.

domingo, 23 de enero de 2011

Rezaría a un dios en que no creo, cruzaría los dedos, pisaría baldosas sin rozar sus juntas, contaría coches blancos, repetiría un mantra salvador, cultivaría tréboles de cuatro hojas... recurriría sin dudarlo a cualquier truquito que me medio garantizara que esto no es un espejismo y que va a durar...

Porque ayer por la mañana me llamaste,te disculpaste de tu llamada nocturna, me devolviste sonrisas e incluso carcajadas con tus mequieromorirrrrrrrytengoqueprepararuncorderooooo... y te dejé con tu resaca y tu "ya te llamo con más calma", cosa que has hecho este mediodía, devolviéndome al Eme hablador, al cómplice, al planificador, a ese que me dice lo bonito que es el contenido de mis mensajes, que me recuerda que me piensa a cada instante y me cuenta los detalles de su tiempo.

No sé, me siento bien, muy agusto, ilusionada... algo me dice que los buenos tiempos han vuelto.

¡que duren!

sábado, 22 de enero de 2011

Palabras...

Te mereces todo...
...eres la única persona, escúchame bien, la única, a la que le puedo contar estas cosas, bueno, estas y cualquier otra, cuando necesito hablar solo pienso en ti...
Mañana me arrepentiré de esta llamada, soy un calavera,... pero a la vez me sentiré bien por la sinceridad...
No sé cómo me aguantas, lo siento...
Te quiero, te quiero como no he querido a nadie nunca.
Cuando me despierte me aprrepentiré de mlestarte a estas horas, y te llamarçe y lo primero que haré será disculparme.
Te repito que eres la única persona en la que confío,...
...la única a la que le cuento mis cosas...
No llegas a entender lo importante que eres para mí.
No debería haberte llamado, no tendría que molestarte a estas horas...
...una cosa es que te piense a las 8, las 9, las 10 de la mañana... las 5, las 6, las 7 de la tarde... pero llamarte a las 6 de la mañana y borracho...
vale, si, lo hemos hecho muchas veces, miles de noches te he llamao en estas circunstancias y en estos lugares, pero no tengo derecho y mañana te pediré perdón...
Gracias, gracias por aguantarme, por entenderme, por escucharme.
Los niños y los borrachos dicen la verdad, yo no soy un niño, pero creo que notas que estoy borracho... y necesitaba decirte que te quiero...
si, te quiero, eso no lo dudes nunca...

Esto, y mucho más, en una conversación de 27 minutos que empezó a las 5:31 de la mañana...
tú sintiéndote culpable por llamarme y despertarme, sin parar de repetir que necesitabas hablarme... y yo, sacando lo bueno: la vuelta del tú que agotaba baterías de teléfonos propios y ajenos llamándome a cualquier hora y haciéndome sentir la persona más querida del mundo.

QUE TENEMOS QUE HABLAR DE MUCHAS COSAS, COMPAÑERO DEL ALMA, COMPAÑERO... así que permítete el regreso a ser quién fuiste.

viernes, 21 de enero de 2011

Duda.

Lo atroz es no saber qué quiero...

lunes, 17 de enero de 2011

Reglette regime

Porque realmente no estoy ni preparada ni lista, pero es el tiempo del ¡ya!

sábado, 15 de enero de 2011

Y esta mañana, como los sábados de antaño (¿Quién será ese colega?, ¡que mira que es famoso! como pensabas tú de pequeño...), como esas mañanas luminosas de entonces, me has llamado desde la cama... y yo he vuelto a ella, y tras el deseo inmenso, las palabras precisas, los sonidos correspondientes y los supiros, nuestros respectivos orgasmos con segundos de diferencia.

He salido, tras la ducha, a esta mañana de sol con una sonrisa espléndida.
Me encanta que me pienses, que te siga poniendo tan cachondo, que sigas demostrándomelo.

Y ahora, el puto tuenti, esa ventana al mundo que debería desconocer, que me indica que o estás solo en el continente de tus fines de semana o, si no es así, tu hijo estaba en la habitación de al lado, en el ordenador, mientras nosotros devorábamos nuestra ración de sexo telefónico...

Ambas cosas me parecen improbables, o ilógicas...
la primera, me desconcierta, porque en otra ocasión me hubieras dicho que subiera contigo, y de hecho el viernes me preguntaste si iba a subir, pero porque te lo habían asegurado a ti... y además, si estás solo no cuadra que ayer te fueras tan pronto acasa, lo que si cuadra con la otra opción: que esta vez ellos hayan subido aunque aquellos de los que dependemos habitualmente, no lo hayan hecho...

Por eso te acabo de mandar un sms, por si acaso estás solo que sepas que te pienso y puedas llamarme... y si no, para que también lo sepas, aunque hoy será más improcedente que otras veces.

Puto tuenti. Puta curiosidad.
En el fondo, menos mal que ahora el perfil de tu hijo es privado y solo puedo ver los comentarios en el tablón de la amiga común que habitualmente comparte con él todo el tiempo libre.

(Otro día escribiré de la influencia del facebook en nosotros, pero eso es ya mucho más denso...)

viernes, 14 de enero de 2011

Empiezo a escribir mientras hablo contigo, diez minutos de conversación fluída y f´´acil, de hablamso luego, qué tal anoche, y tú al final solo escuchaste el partido, qué tal el htc para T. y otra serie d epreguntas que indican que en los últimos días estamos al ídem, y compartir cositas hace más fácil intercambiar palabras.
Ayer, anoche una llamada genial:
Que digo que te voy a mete... digo, qué cuantos goles os van a meter...
y después recordando la noche d ela puerta del padre dle alcalde, cuando viniste a verme por segunda vez, mi ex-estrechez, y la primera, con su embALSE Y sus piedras caballeras en las que casi te tiras "yo solo pensaba jo, vengo a ver a esta chiquita y ná d ená, que si nos miran, que si mira aquellos, que nos siguen, que tengo pincvhao el teléfono..." menos mal que picamos bien en aquella terracita, que si no... y risas, y sueños, y ganas.
Es mucho.
Y pienso seguir andando tranquila...

miércoles, 12 de enero de 2011

Aprendiendo a andar.

Cuando una acción, comportamiento o incluso actitud es repetida enemil veces, se aprende de tal manera que se automatiza.
Y al automatizarse, no se piensa y sale solita, tranlaranlarita.
Me gustan las cosas habituales porque, como gran vaga que soy, no me gusta esforzarme ná de ná.
Pero como también soy torpe, más de una vez me he encontrado en la situación de estar bajando unas escaleras y no saber qué pie toca poner el siguiente... es un milisegundo, pero en él me doy cuenta de que, gracias a la automatización de comportamientos, podemos vivir y hacer muchas cosas a la vez.
Supongo que, como a casi todos, cuando empecé a conducir me resultaba prácticamente imposible entender cómo iba, en algún momento, a ser posible que yo desarrollara la capacidad de hacer una cosa con las manos y otra con los pies, y mirar por los espejos, y, y... evidentemente no llevaba música, ni fumaba en el coche o hablaba por teléfono. Ahora hago todo eso y mucho más.
Hasta ahí, bendito aprendizaje, bendita automatización de acciones.
Pero como también tiene la luz su envés de sombra, hay otras cuestiones arraigadísimas que llega un momento que es necesario desandar, deshaciendo el proceso.
Y desaprender es chungo.
Y requiere esfuerzo.
Y paciencia.
Y conciencia y tiempo.
Hasta ahora más que andar corría, me avalanzaba y por ello tropezaba, aunque eso no me impedía seguir aunque fuese con las rodillas doloridas y amoratadas.
Desde hoy quiero tomar conciencia de mis pasos, mirar con detenimiento el lugar donde pongo el pie a ver si así el 2011 trata mejor a mis tobillos que el 2010, intentar seguir el camino pero con pasitos cortos.
Cortos, pero seguros y decididos, eso sí.
No es que me vaya a parar, es que voy a ir más despacio, disfrutando con ello del camino.
Así que ¡ale!, que ahora toca disfrutar en su momento, moderarse en el suyo, zambullirse cuando toque, secarse al sol con paciencia y no desesperar en las esperas.

(Vamos, que ayer me llamaste, hablamos tranquilamente, reímos, me dí cuenta de que había creado fantasmas de la nada, me dijiste seguro que nunca me querrás más porque sea delgada, subiste mi autoestima y me hiciste, a la vez, darme cuenta de que la "nada" a partir de la que creo mis fantasmas, esos que me llenan de pavor, está cargada de buenas cosas, de complicidad, necesidad, amor, estupendo sexo y... paso del tiempo: esto es, no es que ya no mueras por mí, que puede ser que no lo hagas, es que la montaña rusa también tiene tramos en plano e incluso en descenso. Asumir eso es lo que toca...)

martes, 11 de enero de 2011

Hábitos.

Dejar un hábito, cualquiera, es complicado.
Ahora, cuando me acodo en la barra de un bar, escondo la cajetilla de tabaco en un bolsillo porque sé que, de lo contrario, la inercia va a conseguir que cometa, sin pensarlo, la osadía de desafiar la ley fumando -al menos encendiendo el cigarro- en espacios cerrados.
En los últimos días, al llegar a casa lo primero que hacía, mientras encendía el pc, era atracar la caja de bombones engullendo tres o cuatro seguidos. Como la caja era grande, aún quedan piezas para cinco o seis asaltos, y tengo intacta una apetecible caja de bombones ucranianos de chocolate negro.
Romper el hábito del chocolate tampoco va a resultar fácil.
Ayer, con un gran esfuerzo, bebí seis coca-colas light sorprendiendo al camarero que, al vernos entrar ,ya se disponía a tirar dos impecables y apetecibilísimas cañas. Mantener mi enero sin alcohol no va a ser tarea sencilla...
Y a fin de cuentas, tú, además de otras muchas cosas, también eres un hábito: las tres o cuatro llamadas matinales, los sms, la organización de los planes y las vacaciones... acostumbrarme al silencio no va a ser para nada agradable ni simple.

lunes, 10 de enero de 2011

Reglette regime

Y, haciendo honor al título de este blog, y volviendo al que, como siempre, es mi propósito anual, parto hoy a la consecución de este objetivo...
Hace un año abrí este blog no para hablar de Eme (coño, si hubiese sido para él debería haberlo abierto en el eclipse del 2008, en los tiempos de fraguarse la magia), sino para registrar mi proceso, deseos y necesidad de cambiar kilos por certezas.
Que para mí peso y hombres van unidos es ya otra entrada.
Mientras, si me pongo a pedir, pido, más allá de adelgazar, ser capaz de mantenerlo... he empezado el 2011 con 13 kilos menos que el 2010, pero en el camino he engordado otros 13...
Y que la pérdida de peso sea de grasas acumuladas, y no de autoestima y fe...

Miedos.

No puedo seguir viviendo con miedo, y últimamente lo hago.
Desde que cada cual llegamos el sábado a nuestros "destinos" (¿Son nuestros mundos aparte nuestros destinos, o lo es en cambio el tiempo compartido?), desde que la distancia nos puso a cada uno en "nuestro sitio" (ja) haciendo que se convierta en recuerdo una nueva escapada conjunta más, no sé nada de ti.
Sé, sí que sé: que te mandé dos sms, que lucías la noche del sábado la cazadora de cuadros negros y rojos que sólo algunas noches de invierno usas, ésa que tiene poco que ver contigo y tu estilo habitual. Sé que te subiste a casa llevando a tu familia y a la de tus amigos, tras pasar un buen rato en la barra del bar y ellas, como casi siempre -no la noche anterior en la que tú no estabas- en la mesa.
Saber no me ayuda: conocer de ti por otros -otra, en este caso-, me da más desazón y envidia que otra cosa, y eso que tu jueves y tu viernes fueron míos.
Y sé que es lunes, ese lunes en que suelen comenzar todos los propósitos de año, y que he decidido llamarte sin dejar que tu silencio se alargara más, y que lo he hecho como manera de exorcizar fantasmas, pues llevo desde que volví rumiando una opaca sensación a malentendido venidero...
y, en vez de calmarme, mi llamada me ha desasosegado más: tras mi buenos días eufórico (algo forzado, sí, pero eso solo lo sé yo), tú únicamente has dicho: "eh,... te llamo yo", con un tono de voz rotundo y fuerte.
Cualquiera que me lea, si es que alguien lo hace, pensará que saco concluisones precipitadas y absurdas sin ningún motivo, que tu respuesta se deberá al exceso de trabajo o a una reunión urgente.
Me temo que no es así.
No hay motivos para tu silencio, pero como he empezado escribiendo, últimamente tengo miedo a todo: a la mala hostia ajena, a cualquier palabra a destiempo que conduzca a un nuevo malentendido.
Sé positivamente que así no se puede, pero ahora, hoy, en estos tiempos en que volvimos a pegar lo roto por el único malentendido anterior, yo sé que me he quedado sin defensas, que me he vuelto a exponer del todo, y que, sin embargo, tú, pese a tus detalles, tus esfuerzos y todo lo bueno que vivimos juntos, ahora ya no te deshaces por dentro.
Disfrutas conmigo, seguimos teniendo un sexo espectacular, reímos mucho, escuchamos música, compartimos anécdotas y momentos, hacemos planes... pero todo es inmediato, ya no hay un plan de acción o un futuro y un horizonte al que llegar.
Callamos más de la cuenta, moderamos expresiones de afecto, y eso es jodido, rematadamente jodido y significativo.
Me temo -es más miedo que temor- que se va a abrir, que se ha abierto, otra grieta en todo esto.
Y, como siempre, cuando no entiendo, tiemblo.
Cuando no sé qué he hecho mal, dónde está el fallo, qué tengo que corregir o explicar, me desarmo y me descontrolo.
No puedo entender qué empuja a, después de casi tres días redondos, crear una distancia inmensa.
Puede que me llames luego (ojalá) pero creo que no va a ser así... y sé cómo continúa el ciclo: esperaré, me desesperaré, mandaré sms de no lo entiendo, seguirá habiendo silencio, te llamaré... y volveré a esperar, a desesperar, hasta que tú decidas, si decides, volver de nuevo... y lo harás con tu sonrisa amplia, algo culpable, y yo te faciltaré el retorno, intentando saber qué ocurrió, pero resignándome a tu silencio, a tu dejar pasar el tiempo como única manera de (no) aclarar...
Estamos poniendo demasiadas de estas minas en esta historia, nosotros, que si fuimos algo fue palabra y expresión.
Resuena la puta canción del verano: que esto se pierde y es difícil de encontrar...
En este lunes de hacer propósitos, o más bien de empezar los ya hechos, no entraba en mis palnes tener que empezar a defenderme de ti.
Al contrario: pretendía un 2011 de acercamiento y reparación, de aumentar los espléndidos momentos conjuntos y disminuir los escasos pero profundos malos rollos que el 2010 nos trajo. Pretendía la vuelta a un año impar, que se nos dan mejor...
Mis propósitos consisten en, de nuevo, adelgazar y quereme más... pero, por ahora, no quiero quererme más queriéndote menos, aunque a este paso parece que hacerlo se va a convertir en requisito indispensable...
"Mientras no te haga(s/n) daño..." es algo que he escuchado mucho refiriéndose a nosotros.
Hasta hace como seis meses todo fueron alegrías. Después ha habido baches, pero creía que estábamos en la buena senda...
Hoy, aún, no soy capaz de renunciar a ti.
Hoy, aún, sigo soñando con algo que desde hace un tiempito sé prácticamente imposible, pero a lo que no me resigno: quiero un futuro contigo.
Hoy, aún, tengo pánico a perderte...
pero si pasa, si te pierdo, quiero que sea con palabras yun cierre merecido, no con una sensación mortal de no saber causas y azares...

(Ojalá este post sea una tirita puesta antes de la herida, pero algo me hace pensar que no es así...)

domingo, 9 de enero de 2011

Te echo de menos.

La putada es obvia: cena con amigos, risas, copas... pero sigues faltando tú.
Hubo un tiempo en que a ambos nos pasaba lo mismo.
Hoy tú sí eres capaz de disfrutar de tu mundo, de ese que no es mío.
Yo mientras te echo de menos.
Enséñame a no necesitarte cuando estás lejos, y a ser posible a conjugarlo con disfrutar de ti al máximo cuando es posible que estemos juntos.

sábado, 8 de enero de 2011

¡Ah! y antes de que se me olvide, antes de diseccionar con el poso de la nostalgia lo vivido, sólo un apunte:

CONFORMARME CON MENOS NO ES UNA OPCIÓN.

Anda que cómo un día empiece a aplicarlo a raja tabla...

Vuelta.

Vuelvo ahora de desenvolver mi regalo de Reyes, de usarlo, de estrujarlo, de exprimirlo, de disfrutar de él hasta el punto de que, aún con tiquet regalo, no puedo cambiarlo.
Alguna bolita le ha salido -exceso de lana, dirán en la tienda-, algún defectillo tendrá...
En general, satisfechísima estoy.
Si disecciono, siempre hay algún abalorio que cambiaría, algún tono que modificaría, alguna palabra que contendría.
Pero sí, este año los Reyes se han portao: estos tres días contigo, con sus defectos, han sido un regalo cojonudo.
De si el lazo era ostentoso o de que si yo hubiese cambiado el tono del papel ya hablarémañana, que hoy, aún, sólo quiero quedarme con lo bueno...

domingo, 2 de enero de 2011

Tiempo crucial.

Lo que más me gustaría para esta semana que comienza, en la que no trabajo y tú vuelves a hacerlo, es subir a verte, tocarte, olerte, abrazarme a ti muy fuerte y que me hicieras el amor como tú sabes.
Lo que más me gustaría es poder hacer sin limitaciones lo que me apetece hacer. Pero bien es sabido que no sólo dependemos de nosotros, sino de cuestiones tan peregrinas como los exámenes de los amigos de tu hijo, los congresos de partidos políticos que aborrezco o los planes de amigos de tu hermana (no sería la primera vez...)
Lo malo de las idas, incluso de los deseos de ida, son las vueltas.
Y hoy ando revuelta porque me da vértigo el año que se abre... quiero que nos una, que nos coja de la mano y propicie acercamientos definitivos.
Pero, si, por el contrario, aumenta la distancia, será el tiempo de tomar decisiones...

sábado, 1 de enero de 2011

Cuando es 1-1-11, no se me ocurre mejor frase que aquélla de Sabina que tantas veces he cantado y sentido: PORQUE DOS NO ES IGUAL QUE UNO MÁS UNO...