En tu tercera llamada de este día que cierra el año me dices, con esa voz tuya que me acuna y me acaricia, que prefieres decirme lo que los demás escriben: que me imagine un sms con un contenido rotundo: por un 2011 en el que follemos aún mucho más.
La única ventaja de no tenerlo por escrito es que pueod replicarte, cargadita como voy de copas, trnalará, que yo quiero mucho más, que no me basta sólo con sexo, aunque lo aplaudo hasta el infinito.
A esto respondes que quieres mucho más sexo con todo lo que implica.
No creo, sinceramente, qu eel sexo implique mucho más, pero me gusta oirte hablar de tiempos y espacios compartidos, de lo que me quieres y de tus propósitos.
Yo, a cambio, te pido una nochevieja conjunta, y tú m e hablas del veleta, en sierra nevada, y de un iglú y nosotros solos.
Sabes que yo me refiero a que quiero una nochevieja contigo con todas las consecuencias: con las copas que estás tomando ahora cerrando los bares que a mí me acaban de cerrar, con tus padres, tu hijo, tu tía y tus hermanas. Esa es la nochevieja que yo quiero.
Acabas de volver a llamarte, y yo te he dicho que te mandaré un sms deesos que todos quieren y nadie recibe, y que probablemente tú no quieras y recibas... de esos a las 23:59 de nopuedovivirsintinohaymanera... de esos de te quiero hasta el infinito y más allá...
y son ya ttres nocheviejas de hacerlo, de mandarme tú tb desde ese país aledaño un sms a mí diciéndome loque sentías.
Sé que este año, que estás aquí por primera vez en diez años, me has dicho en palabras lo que no me pondráspor escrito. Pero espero que, de verdad, el 2011 nos permita llenar su calendario de fechas conjuntas.
Porque te quiero, y negarlo es tontería.
viernes, 31 de diciembre de 2010
jueves, 30 de diciembre de 2010
Yo confieso.
Confieso, sin que sirva de precedente, que por ti soy celosa, ñoña, tierna, débil y crédula.
Confieso, sin que esto tampoco se pueda utilizar en mi contra, que no me importaría renunciar a mucho por ti, y que con bastante frecuencia mi mundo termina en tus zapatos, en tu ausencia y en tu olor.
Confieso, bajito y sonrojada, que mandaría de una patada en el culo mucho de mí a la mierda si tú me lo pidieras.
Confieso que te quiero, puede que enfermiza y obsesivamente, y que me haces feliz con cosas pequeñitas, como llamarme de repente en una mañana de lluvia como la de hoy, para darme un teléfono de lo que puede ser un continente futuro de mis sueños en tu mundo, (quizá más bien al revés: en tu mundo de mis sueños), para guiñarme figuradamente un ojo al compartir complicidades sabiendo exactamente a qué me refiero cuando digo que tenemos que estrenar dos cosas. (si señor, si, tu nuevo despacho y mi nuevo coche, ampliando así nuestro mapa de lugares de orgasmos cósmicos)
Confieso que sigues poniendo cada centímetro de mi piel y de mi alma de gallina sólo con rozarme con la mirada, los dedos, los labios o la voz.
Y confieso, sobre todo, que con esta confesión no quiero ni redención ni perdón.
Confieso, sin que esto tampoco se pueda utilizar en mi contra, que no me importaría renunciar a mucho por ti, y que con bastante frecuencia mi mundo termina en tus zapatos, en tu ausencia y en tu olor.
Confieso, bajito y sonrojada, que mandaría de una patada en el culo mucho de mí a la mierda si tú me lo pidieras.
Confieso que te quiero, puede que enfermiza y obsesivamente, y que me haces feliz con cosas pequeñitas, como llamarme de repente en una mañana de lluvia como la de hoy, para darme un teléfono de lo que puede ser un continente futuro de mis sueños en tu mundo, (quizá más bien al revés: en tu mundo de mis sueños), para guiñarme figuradamente un ojo al compartir complicidades sabiendo exactamente a qué me refiero cuando digo que tenemos que estrenar dos cosas. (si señor, si, tu nuevo despacho y mi nuevo coche, ampliando así nuestro mapa de lugares de orgasmos cósmicos)
Confieso que sigues poniendo cada centímetro de mi piel y de mi alma de gallina sólo con rozarme con la mirada, los dedos, los labios o la voz.
Y confieso, sobre todo, que con esta confesión no quiero ni redención ni perdón.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Yo también.
Y entonces, cuando en el aperitivo de Nochebuena muuuuuuuuuuuuuuuuuuchas cervezas corrían por mis venas y los güisquises (^**********!!!!!!... ains, a qué iba??????? el talismán de este blog, ha de ser... cuando iba por aquí justo me llamas, recién (de)vuelto de tu navidazzzzzzzzzzzzz puta navidazzzzzzzzzzz en el país de tu santa esposa, para informarme e informarte, para saberte y saberme,,, pero yo quiero saborearteeeeeeeeee!)... empezaban a hacer su efecto (estoy de nuevo en el aperitivo de Nochebuena), alguien decidió cambiar de garito para continuar con nuestro beben y beben los peces y nosotros en el río y en los bares. Y me enfundé el abrigo, pasé a los chinos a comprar una estupenda peluca rosa y, al ir a sacar los eurillos correspondientes para abonar el atuendo etílico-navideño, vi como mi móvil número 2 (si, ese que en su momento compré pa que a ti te saliera gratis llamarme, ese de tu antigua compañía que fue tu favorito, ese al que, desde ese entonces de hace casi dos años en que te cambiaste tú a la compañía timofónica de mi móvil número 1 no habías vuelto a poner ni un sms, ese mismo que fue exclusivo pa nosotros y todo el mundo desconocía, ese que hoy estoy pensando dar de baja), ese mismo móvil, tenía una luz intermitente indicando un sms... TUYO!!!!!!!!! texto conciso, y a la vez con mucho contenido en nuestra jerga: Feliz Navidad, Viciosilla.
Y mi respuesta, casi dos horas después de su recepción, igual de escueta y con el mismo contenido: Feliz Navidad también a ti, capullo.
Y la sonrisa que me acoplé junto a la peluca rosa chillón por dos motivos: por el mensaje y por el también.
Porque normalmente los tambienes son tuyos: yo también te quiero, yo también te echo de menos, yo también tengo ganas de verte.
Pero esta vez mi silencio dio resultado y la comunicación la iniciaste tú, sin que yo tan siquiera lo esperara, por lo que no estuve perdiendo ni un ápice de tiempo en el aperitivo esperando tus señales.
Y el día postnavidad me llamaste, mientras en el frío de ese país extraño paseabas al perro, y me sonaste taaaaaaaaan cercano que casi se me saltaron las lágrimas.
Hoy has vuelto. Como ya he dicho, acabas de llamarme... y para el 2011 quiero que, sobre todo, quites la ll y te dediques a AMARME.
Yo lo hago. (Amarte, claro, lo de amarme es un pelín más complicao...)
Y mi respuesta, casi dos horas después de su recepción, igual de escueta y con el mismo contenido: Feliz Navidad también a ti, capullo.
Y la sonrisa que me acoplé junto a la peluca rosa chillón por dos motivos: por el mensaje y por el también.
Porque normalmente los tambienes son tuyos: yo también te quiero, yo también te echo de menos, yo también tengo ganas de verte.
Pero esta vez mi silencio dio resultado y la comunicación la iniciaste tú, sin que yo tan siquiera lo esperara, por lo que no estuve perdiendo ni un ápice de tiempo en el aperitivo esperando tus señales.
Y el día postnavidad me llamaste, mientras en el frío de ese país extraño paseabas al perro, y me sonaste taaaaaaaaan cercano que casi se me saltaron las lágrimas.
Hoy has vuelto. Como ya he dicho, acabas de llamarme... y para el 2011 quiero que, sobre todo, quites la ll y te dediques a AMARME.
Yo lo hago. (Amarte, claro, lo de amarme es un pelín más complicao...)
viernes, 24 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
Gracias.
GRACIAS POR HABER VENIDO A ALEGRARME EL CORAZÓN...
Desde el sábado tarareo esta canción, y, en estos días de comprar suerte en Doña Manolita, no puedo sino agradecerte que quisieras sacarme a bailar un vals, y que te hicierasmil kilómetros para compartir conmigo dos horas intensísimas cargadas de promesas, realidades, sueños, sexo, amor, risas, casualidades y puestas al día.
Fue una sorpresa redonda, de esas que me recuerdan porqué te quiero... aunque no tengas alma de bolero.
Me gusto contigo.
Me gustas conmigo.
En mi espacio, en el tuyo, en mi ducha, encendiéndome cigarros, en los orgasmos inigualables, en las cazadoras casi idénticas, en nuestras diferencias, en los planes conjuntos, en que parezca que es normal que estemos juntos, en el abrazo y los besos en medio de la calle, en lasdudas que acallo conscientemente, en los esfuerzos que haces para demostrarme que sigues ahí, en las palabras que susurran que sabes que estoy ahí y todo lo qu esignifica, en el olor compartido aunque sea en otro color, en los "sólos" acentuados, en los espacios comunes...
Te quiero, capullo.
Y lo sabes!
Desde el sábado tarareo esta canción, y, en estos días de comprar suerte en Doña Manolita, no puedo sino agradecerte que quisieras sacarme a bailar un vals, y que te hicierasmil kilómetros para compartir conmigo dos horas intensísimas cargadas de promesas, realidades, sueños, sexo, amor, risas, casualidades y puestas al día.
Fue una sorpresa redonda, de esas que me recuerdan porqué te quiero... aunque no tengas alma de bolero.
Me gusto contigo.
Me gustas conmigo.
En mi espacio, en el tuyo, en mi ducha, encendiéndome cigarros, en los orgasmos inigualables, en las cazadoras casi idénticas, en nuestras diferencias, en los planes conjuntos, en que parezca que es normal que estemos juntos, en el abrazo y los besos en medio de la calle, en lasdudas que acallo conscientemente, en los esfuerzos que haces para demostrarme que sigues ahí, en las palabras que susurran que sabes que estoy ahí y todo lo qu esignifica, en el olor compartido aunque sea en otro color, en los "sólos" acentuados, en los espacios comunes...
Te quiero, capullo.
Y lo sabes!
domingo, 12 de diciembre de 2010
Y hoy, en el fin de semana de la fiesta anual con tus amigos, has vuelto a decir que me querías.
Y hemos vuelto a hablar largo y tendido, más tendido que largo, y a dejar planes pendientes y planos a medias, a añorarnos con palabras y mecernos con promesas.
No suelo creerme los espejismos, pero he de decirte, despacio y al oído, que, como bien sabes, SI TÚ ME DICES VEN, LO DEJO TODO.
Y hemos vuelto a hablar largo y tendido, más tendido que largo, y a dejar planes pendientes y planos a medias, a añorarnos con palabras y mecernos con promesas.
No suelo creerme los espejismos, pero he de decirte, despacio y al oído, que, como bien sabes, SI TÚ ME DICES VEN, LO DEJO TODO.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Explícame...
Me he despertado nerviosa, combulsa, encabronada, harta de facilitarte todo, de pensar por ti y allanarte el camino.
Sabes que si algo me descontrola es el no entender, y hoy, no te entiendo.
No soporto estas putas montañas rusas de no puedo vivir sin ti y lo hago, de te llamo y callo, de planeo y propongo para después huir...
Decidí quedarme en mi mundo este puente para evitarte conflictos, para no dar ni la másmínima ocasión al comentario o ala conclusión de ella... quizá a sabuiendas de que, en caso de frente abierto, solo perdería yo.
A cambio, prometiste llamarme nada más llegar, calmar* mi preocupación y sustituir las fotos que no ibas a hacerme de la nieve por la narración de lo que veías... ni siquiera poniéndote un mensaje cinco horas después de la hora supuesta de tu llegada logré nada.
Y me despierto, pues, con una mezcla explosiva de cabreo, miedo, decepción y ganas de ti.
Estás jugando a que yo tome las riendas y rompa la baraja, pero ya ves, sigo siendo ludópata, y no te voy a facilitar todo hasta ese extremo, sobre todo porque luego te empeñas en demostrarme esa cara tuya que adoro, la del tipo que más me hace sentir con un solo gesto.
Sigo creyéndote más honesto, más sincero, mejor persona.
Por mucho que te empeñes no te pega esta pose de cabrón autoimpesta.
(en vez de escribir "calmar" escribí "clamar"... quizá debería clamar más y calmar menos...)
Sabes que si algo me descontrola es el no entender, y hoy, no te entiendo.
No soporto estas putas montañas rusas de no puedo vivir sin ti y lo hago, de te llamo y callo, de planeo y propongo para después huir...
Decidí quedarme en mi mundo este puente para evitarte conflictos, para no dar ni la másmínima ocasión al comentario o ala conclusión de ella... quizá a sabuiendas de que, en caso de frente abierto, solo perdería yo.
A cambio, prometiste llamarme nada más llegar, calmar* mi preocupación y sustituir las fotos que no ibas a hacerme de la nieve por la narración de lo que veías... ni siquiera poniéndote un mensaje cinco horas después de la hora supuesta de tu llegada logré nada.
Y me despierto, pues, con una mezcla explosiva de cabreo, miedo, decepción y ganas de ti.
Estás jugando a que yo tome las riendas y rompa la baraja, pero ya ves, sigo siendo ludópata, y no te voy a facilitar todo hasta ese extremo, sobre todo porque luego te empeñas en demostrarme esa cara tuya que adoro, la del tipo que más me hace sentir con un solo gesto.
Sigo creyéndote más honesto, más sincero, mejor persona.
Por mucho que te empeñes no te pega esta pose de cabrón autoimpesta.
(en vez de escribir "calmar" escribí "clamar"... quizá debería clamar más y calmar menos...)
domingo, 28 de noviembre de 2010
Cuando vuelvo de compartir tu espacio, de estrenar tu nuevo sillón azul en el reducto propio de tu continente, de dormir la siesta abrazados, de comer juntos y con otras compañías, de comprobar de nuevo que nadie me hace llegar al orgasmo como tú, de bailar de coña y descargar muebles y salvar vidas bajo tractores, de usar las mismas coletillas y que se me pegue tu acento, de planear escapadas conjuntas y tu próxima visita, de saborear el pan de centeno que me regalaste y compartir sueños en lotería y copas a medias, cuando vuelvo de todo esto y de mucho más: -menos de lo posible, putos prejuicios que me hacen hacerme la digna desprovechando momentos y mordiéndome las ganas de correr a ti, que me esperabas en tu cama, un poco porque me echaras de menos, un mucho porque no podía dejarte en evidencia ante otros que querían dejarme ante tu puerta, abierta y con las llaves para mí-, cuando vuelvo con tu olor en la pituitaria del alma, me empeño en pensar que esto puede ser posible...
...aunque como el que da la hora me dijiste que ella te preguntó por mí...
...aunque tenga pavor a tus silencios...
...aunque sepa que la vida se empeña en los destiempos...
Porque te quiero, y hoy lo sé más que otros días... hoy, que tras tu partida tu mejor amigo se empeñó en acostarse conmigo, y acabó, tras unos besos desesperados, concluyendo que se acababa de dar cuenta de lo importante que eras para mí... hoy, que ese hombre que me hizo tan feliz y al que dejé por ti se ha metido en mi cama, mientras yo sólo (qué hija de puta...) podía pensar en cómo me gustan tus orgasmos, en que ya no me vale cómo se corre ningún otro...
qué putada.
...aunque como el que da la hora me dijiste que ella te preguntó por mí...
...aunque tenga pavor a tus silencios...
...aunque sepa que la vida se empeña en los destiempos...
Porque te quiero, y hoy lo sé más que otros días... hoy, que tras tu partida tu mejor amigo se empeñó en acostarse conmigo, y acabó, tras unos besos desesperados, concluyendo que se acababa de dar cuenta de lo importante que eras para mí... hoy, que ese hombre que me hizo tan feliz y al que dejé por ti se ha metido en mi cama, mientras yo sólo (qué hija de puta...) podía pensar en cómo me gustan tus orgasmos, en que ya no me vale cómo se corre ningún otro...
qué putada.
martes, 16 de noviembre de 2010
En estos días en que he pensado echar raíces en el paraíso, tú has decidido ayudarme: ha vuelto el tú que amé, el que me narra su día, me hace sentirme deseada y querida y me devuelve sonrisas a cada paso.
El puto nosotros cada vez es más difícil, pero hoy hemos decidido que, cuando, como de casi todo en tu vida, haga diez años que nos conocemos, volveremos a amarnos aunque en medio ni nos dirijamos la palabra.
Que nunca pase esto último, que podamos reformular lo que fue eterno y convivir con ello, mirarnos siempre a los ojos y reconocer en el otro a ese alguien que un día nos demostró que la vida merecía la pena.
El puto nosotros cada vez es más difícil, pero hoy hemos decidido que, cuando, como de casi todo en tu vida, haga diez años que nos conocemos, volveremos a amarnos aunque en medio ni nos dirijamos la palabra.
Que nunca pase esto último, que podamos reformular lo que fue eterno y convivir con ello, mirarnos siempre a los ojos y reconocer en el otro a ese alguien que un día nos demostró que la vida merecía la pena.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Otoño.
Al igual que le pasaba a Anais Nin, hay dos modos de llegar hasta mí, los besos y la imaginación. Y efectivamente, la jerarquía implica que los besos llegan después de la imaginación...
pero, ¿qué ocurre ahora, que nos besamos cada vez menos, que cuando lo hacemos, la imaginación desbordante de antaño se quedó en una curva de una carretera cubierta de castañeiros y recuerdos?
En la misma curva en que un día paraste el coche para bailar conmigo un bolero -joder, de eso no hace tanto, amenazaban las sombras, pero seguías destilando magia con tu sonrisa-, ayer encontré el suelo cubierto de hojas de roble y manzanos, que revolví con furia con las uñas esperando encontrarnos tal cual éramos bajo los rastros imparables de este otoño,... el mismo otoño que, al no encontrar más que silencio y viento, se me metió tan dentro que no sé si podré sacarlo...
pero, ¿qué ocurre ahora, que nos besamos cada vez menos, que cuando lo hacemos, la imaginación desbordante de antaño se quedó en una curva de una carretera cubierta de castañeiros y recuerdos?
En la misma curva en que un día paraste el coche para bailar conmigo un bolero -joder, de eso no hace tanto, amenazaban las sombras, pero seguías destilando magia con tu sonrisa-, ayer encontré el suelo cubierto de hojas de roble y manzanos, que revolví con furia con las uñas esperando encontrarnos tal cual éramos bajo los rastros imparables de este otoño,... el mismo otoño que, al no encontrar más que silencio y viento, se me metió tan dentro que no sé si podré sacarlo...
miércoles, 3 de noviembre de 2010
De vuelta.
Y REvuelta.
Revuelta por estos seis días físicos en los que hemos encontrado muchos menos huecos de los habituales.
Revuelta por la noche de ayer en tu casa en la que me sentí un poco ella y no me gustó nada, por mucho que en noches de ausencia me muera de envidia.
Revuelta por no poner palabras y cerrar la puerta.
Revuelta porque veo que me empiezas a querer como se quiere a un gato, a una novia antigua o a una esposa segura.
Revuelta porque no soy un gato, una novia antigua o una esposa segura: y en esta historia nuestra de clandestinidad y prohibiciones, no cabe esa rutina... si no lo tengo todo, si he de conformarme de a trozos y a poquitos, me tiene que faltar la respiración, te tiene que faltar la respiración.
Revuelta porque, pese a todo, sigo pensándote, rezando a un dios sordo y cabrón porque la magia vuelva, aunque sé de sobra que no lo hará.
Revuelta porque soy incapaz de ser honesta y asumir mi derrota.
Revuelta porque vuelvo y vuelvo sobre el pasado para intentar entender en qué punto se torció todo...
Revuelta porque vuelvo y vuelvo la cabeza hacia el futuro intentando discernir hasta cuando podremos seguir así, deslizándonos por un oscuro precipicio que de seguro nos conducirá a cargarnos el recuerdo de lo bueno y a no poder volvernos a mirar a la cara...
Revuelta por estos seis días físicos en los que hemos encontrado muchos menos huecos de los habituales.
Revuelta por la noche de ayer en tu casa en la que me sentí un poco ella y no me gustó nada, por mucho que en noches de ausencia me muera de envidia.
Revuelta por no poner palabras y cerrar la puerta.
Revuelta porque veo que me empiezas a querer como se quiere a un gato, a una novia antigua o a una esposa segura.
Revuelta porque no soy un gato, una novia antigua o una esposa segura: y en esta historia nuestra de clandestinidad y prohibiciones, no cabe esa rutina... si no lo tengo todo, si he de conformarme de a trozos y a poquitos, me tiene que faltar la respiración, te tiene que faltar la respiración.
Revuelta porque, pese a todo, sigo pensándote, rezando a un dios sordo y cabrón porque la magia vuelva, aunque sé de sobra que no lo hará.
Revuelta porque soy incapaz de ser honesta y asumir mi derrota.
Revuelta porque vuelvo y vuelvo sobre el pasado para intentar entender en qué punto se torció todo...
Revuelta porque vuelvo y vuelvo la cabeza hacia el futuro intentando discernir hasta cuando podremos seguir así, deslizándonos por un oscuro precipicio que de seguro nos conducirá a cargarnos el recuerdo de lo bueno y a no poder volvernos a mirar a la cara...
lunes, 25 de octubre de 2010
Y aunque siga siendo igual de cobarde, aunque lleváramos desde el jueves al mediodía sin hablar, acabo de colgar contigo.
Últimamente cuando escribo algo aquí tú te empeñas en hacármelo corregir... si no corregir, ampliar, medio rectificar. (ten cuidado, igual me aficiona a escribir como método para que me "atiendas"...)
Es igual de cobarde hablar de las ocupaciones mutuas, dejar caer que hay opción de pasar cinco días juntos en apenas unos días, ahora, que llevábamos el mayor tiempo desde que nos conocemos de silencio.
Callamos lo esencial.
Últimamente cuando escribo algo aquí tú te empeñas en hacármelo corregir... si no corregir, ampliar, medio rectificar. (ten cuidado, igual me aficiona a escribir como método para que me "atiendas"...)
Es igual de cobarde hablar de las ocupaciones mutuas, dejar caer que hay opción de pasar cinco días juntos en apenas unos días, ahora, que llevábamos el mayor tiempo desde que nos conocemos de silencio.
Callamos lo esencial.
domingo, 24 de octubre de 2010
Se acerca el final...
ME DOY POR VENCIDA.
(Ojalá sea capaz de decírtelo sin reproches ni rencor... ojalá sea capaz de retirarme del todo: hoy no me vale que no mueras por mí, por mucho que me quieras, este sucedáneo ya no me sirve).
(Ojalá sea capaz de decírtelo sin reproches ni rencor... ojalá sea capaz de retirarme del todo: hoy no me vale que no mueras por mí, por mucho que me quieras, este sucedáneo ya no me sirve).
Pero no te pasa nada, ¿no?
(Contenido del sms que no te mando porque no me sale de los cojones, porque no quiero que me llames Evaristo como cada vez que te defiendes diciendo que me lo digo todo yo y que no tengo razón, que no te pasa nada... no tepasará nada, pero hace tres días que no sé nada de ti.)
Añadirás qu eni tú de mí.
Que te den por culo.
(Contenido del sms que no te mando porque no me sale de los cojones, porque no quiero que me llames Evaristo como cada vez que te defiendes diciendo que me lo digo todo yo y que no tengo razón, que no te pasa nada... no tepasará nada, pero hace tres días que no sé nada de ti.)
Añadirás qu eni tú de mí.
Que te den por culo.
jueves, 21 de octubre de 2010
Y sonó el teléfono.
Y te sentí cerca, pese a mis distancias, esas que según fueron pasando los 31 minutos de conversación (con sexo telefónico incluido, pero con mucho más, como hacía tiempo...) se fueron diluyendo.
Te dije que te echaba de menos, y tú volviste a hacer planes conmigo.
Por esta vez, el platillo de los pros vuelve a subir un poco.
Sigue dependiendo de ti que deje de sentir miedo y de sentir que son espejismos...
Y te sentí cerca, pese a mis distancias, esas que según fueron pasando los 31 minutos de conversación (con sexo telefónico incluido, pero con mucho más, como hacía tiempo...) se fueron diluyendo.
Te dije que te echaba de menos, y tú volviste a hacer planes conmigo.
Por esta vez, el platillo de los pros vuelve a subir un poco.
Sigue dependiendo de ti que deje de sentir miedo y de sentir que son espejismos...
miércoles, 20 de octubre de 2010
Balanzas.
Otro día de silencio.
La ausencia de momentos, la ausencia de palabras, empiezan a pesar demasiado.
Lo bueno comienza a no compensar...
está en tu mano restablecer el equilibrio.
Está en la mía poner fin a lo que no me gusta, a lo que me duele.
Yo sigo, aún, sin ser capaz.
Veamos -veremos- qué haces tú, hacia qué lado inclinas la balanza con tus hechos o con tus omisones.
La ausencia de momentos, la ausencia de palabras, empiezan a pesar demasiado.
Lo bueno comienza a no compensar...
está en tu mano restablecer el equilibrio.
Está en la mía poner fin a lo que no me gusta, a lo que me duele.
Yo sigo, aún, sin ser capaz.
Veamos -veremos- qué haces tú, hacia qué lado inclinas la balanza con tus hechos o con tus omisones.
domingo, 17 de octubre de 2010
viernes, 15 de octubre de 2010
Deseo, casi súplica...
Piénsame en el Peine de los Vientos.
(y, a ser posible, dile al viento del sur que al despeinarme me diga que lo has hecho...)
(y, a ser posible, dile al viento del sur que al despeinarme me diga que lo has hecho...)
miércoles, 6 de octubre de 2010
Hace tres horas que te has ido y me parecen tres siglos.
Desde el crash de la última entrada, -que se mitigó pero no ha dejado de sonar de fondo, como cuando un cristal se raja de a pocos-, ha habido tanto que llevo posponiendo estos tres (de nuevo tres, qué ironía) meses escribirlo.
Tengo que hablar de la dureza de no poder estar en lo malo, de tu torpe forma de pedir perdón sin palabras, de los oasis de verano y los planes que quizá no sean o que, de ser, me temo que tendrán un sabor algo deslucido, de los fines de semana conjuntos, de tu no llamada de cumpleaños, de los celos que siento por todo lo que te rodea, de cómo te busco a diario, a aquél que fuiste, y sólo encuentor reflejos...
Para hablar de todo esto quiero desgranar la cronología y dedicar, a cada cosa, el espacio que merece.
Aunque aquí, como en casi todo, nada es cuestión de méritos... y hoy no es el día más indicado; hoy has venido, nos hemos amado, nos hemos besado mucho, me has abrazado muy fuerte y el sexo ha sido perfecto, como siempre. Además, hoy he logrado no decir te quiero... y tú, al irte, al susurrar tu "calamar... frito", has sustituído con el aceite de la fritura el tequiero que hoy era a ti a quién te quemaba en los labios.
Desde el crash de la última entrada, -que se mitigó pero no ha dejado de sonar de fondo, como cuando un cristal se raja de a pocos-, ha habido tanto que llevo posponiendo estos tres (de nuevo tres, qué ironía) meses escribirlo.
Tengo que hablar de la dureza de no poder estar en lo malo, de tu torpe forma de pedir perdón sin palabras, de los oasis de verano y los planes que quizá no sean o que, de ser, me temo que tendrán un sabor algo deslucido, de los fines de semana conjuntos, de tu no llamada de cumpleaños, de los celos que siento por todo lo que te rodea, de cómo te busco a diario, a aquél que fuiste, y sólo encuentor reflejos...
Para hablar de todo esto quiero desgranar la cronología y dedicar, a cada cosa, el espacio que merece.
Aunque aquí, como en casi todo, nada es cuestión de méritos... y hoy no es el día más indicado; hoy has venido, nos hemos amado, nos hemos besado mucho, me has abrazado muy fuerte y el sexo ha sido perfecto, como siempre. Además, hoy he logrado no decir te quiero... y tú, al irte, al susurrar tu "calamar... frito", has sustituído con el aceite de la fritura el tequiero que hoy era a ti a quién te quemaba en los labios.
miércoles, 14 de julio de 2010
Crash.
Con un nudo en la garganta que me oprime hace tres días y una noche, que casi me impide respirar, accedí aquí con miedo, con temor, con la certeza de qu eme iba a doler encontrar lo bueno.
Me ha dejado sin palabras ver que d el aúltima entrada hace un mes, un simple mes, y que aquéllo era un vaticinio d elo que hoy es:
NO ESTOY PARTIDA EN DOS, ESTOY PARTIDA EN MIL.
Y SÓLO PORQUE DE TI HA SIDO IMPOSIBLE RETIRARME A TIEMPO.
Lo sabía, lo sentía, lo intuía... pero nunca esperé esto.
En estos 30 días, fines de semana conjuntos, planes, futuros, regalos, sueños, sexo, de nuevo casi amor, promesas, tu casa, unos cuartos de final del mundial abrazados en tu sofá, mis palabras torpes para decirte que me encaminé a ti para decirte que no sabía ya lo que quería, que te quería pero que no quería dolor opaco ni amores que no mataran, intenciones previas de querer, al menos, poner en palabras que no estábamos juntos como coraza para protegerme de la distancia y la últimamente mayor dejadez... esto mientras me acunabas en tus brazos, mientras me preparabas la cena, me follabas, me hacías el amor, me recordabas lo especial que soy para ti y me devolvías al Eme de siempre, del qu eme enamoré.
Y una semana después, el reencuentro, la noche de copas extenuante, rara, genial y peligrosa, de nuevo en tu espacio, esta vez con mis amigos. Y los abrazos, ekl baño en el río, tu eyaculación en mí sin protección, la breve conversación con tu hijo, la primera que he tenido con él, y... la distancia, esta vez real y no sólo kilométrica.
Algo se ha roto, pero se ha roto en tantos trozos que no creo que pueda arreglarse... y entre ese algo en esquirlas pequeñitas, busco y rebusco mi autoestima, mi seguridad, mi sonrisa, la belleza.
El sábado por la noche, y sigo sin saber qué fue lo que lo causó, llegué y eras otro. Silencio disfrazado entre la algarabía d ela fiesta, ni siquiera me miraste a los ojos.
Yo volví el domingo, y, ante tus no señales de vida, un simple sms: Me voy. Cuídate mucho.
Te vi de lejos, en el coche.
Ya en mi mundo, otro mensaje: sabía que este mundial sería recordado siempre, y tú formas parte de ese recuerdo.
Poe tu parte, nada.
Por la mía, mezcla explosiva de miedo, duda, incomprensión y dolor. Rabia, lágrimas, más dolor. La puta culpa, el pensar qué ha podido pasar, qué he hecho mal, alternado con el sabio consejo de mi amiga: tú no has hecho nada, eso tenlo claro.
Se me escapa qué ha pasado, y eso es lo que más me descoloca: siempre necesito entender.
Como colofón, llamaste a mi amiga ofreciéndola un plan para este fin de semana que intentábamos tú y yo con ellos hace mucho. A mí, ni señales.
Te llamé.
Con un tono educadísimo, me clavaste un puñal en el centro del pecho: es que en este momento no me pillas muy bien. Cuelgo y te escribo: necesito -me gustaría- saber qué ha pasado, así que me gustarí aque me llamaras. De eso hace casi 24 horas.
A ella, qu ete llamó más o menos a la vez, le devilviste la llamada. Ella piensa que es amor, que ve qu eme pierdes y que por eso te proteges en el silencio, en la distancia.
Yo sé que no: yo sé que alguien se ha encargado d eenmierdar esto y tú, -qué decepción-, has escuchado si n darme a mí siquiera la oportunidad de expresarme. Eso o que algo qu ehice, no sé qué, te molestó tremendamente.
Siempre pensé, de hecho el sábado lo hablé contigo, qu epodríamos ser especiales, amigos para siempre en el verdadero sentido, con o sin sexo, con o sin futuro conjunto.
Jamás, nunca, nunca, pensñé que tú me dolerías así, en esta distancia, en este silencio, en este darte igual mi petición, en este obligarme a un ostracismo que me destroza el recuerdo, todo lo bueno, todo lo que creí de ti...
¿POR QUÉ?
Sólo querría que me respondieras a eso, aunque no entendiera tus razones.
Te he querido: mucho.
Me has querido: mucho.
Puede qu enos hayamos querido mal.
Tan mal que el aire me asfixia...
Me ha dejado sin palabras ver que d el aúltima entrada hace un mes, un simple mes, y que aquéllo era un vaticinio d elo que hoy es:
NO ESTOY PARTIDA EN DOS, ESTOY PARTIDA EN MIL.
Y SÓLO PORQUE DE TI HA SIDO IMPOSIBLE RETIRARME A TIEMPO.
Lo sabía, lo sentía, lo intuía... pero nunca esperé esto.
En estos 30 días, fines de semana conjuntos, planes, futuros, regalos, sueños, sexo, de nuevo casi amor, promesas, tu casa, unos cuartos de final del mundial abrazados en tu sofá, mis palabras torpes para decirte que me encaminé a ti para decirte que no sabía ya lo que quería, que te quería pero que no quería dolor opaco ni amores que no mataran, intenciones previas de querer, al menos, poner en palabras que no estábamos juntos como coraza para protegerme de la distancia y la últimamente mayor dejadez... esto mientras me acunabas en tus brazos, mientras me preparabas la cena, me follabas, me hacías el amor, me recordabas lo especial que soy para ti y me devolvías al Eme de siempre, del qu eme enamoré.
Y una semana después, el reencuentro, la noche de copas extenuante, rara, genial y peligrosa, de nuevo en tu espacio, esta vez con mis amigos. Y los abrazos, ekl baño en el río, tu eyaculación en mí sin protección, la breve conversación con tu hijo, la primera que he tenido con él, y... la distancia, esta vez real y no sólo kilométrica.
Algo se ha roto, pero se ha roto en tantos trozos que no creo que pueda arreglarse... y entre ese algo en esquirlas pequeñitas, busco y rebusco mi autoestima, mi seguridad, mi sonrisa, la belleza.
El sábado por la noche, y sigo sin saber qué fue lo que lo causó, llegué y eras otro. Silencio disfrazado entre la algarabía d ela fiesta, ni siquiera me miraste a los ojos.
Yo volví el domingo, y, ante tus no señales de vida, un simple sms: Me voy. Cuídate mucho.
Te vi de lejos, en el coche.
Ya en mi mundo, otro mensaje: sabía que este mundial sería recordado siempre, y tú formas parte de ese recuerdo.
Poe tu parte, nada.
Por la mía, mezcla explosiva de miedo, duda, incomprensión y dolor. Rabia, lágrimas, más dolor. La puta culpa, el pensar qué ha podido pasar, qué he hecho mal, alternado con el sabio consejo de mi amiga: tú no has hecho nada, eso tenlo claro.
Se me escapa qué ha pasado, y eso es lo que más me descoloca: siempre necesito entender.
Como colofón, llamaste a mi amiga ofreciéndola un plan para este fin de semana que intentábamos tú y yo con ellos hace mucho. A mí, ni señales.
Te llamé.
Con un tono educadísimo, me clavaste un puñal en el centro del pecho: es que en este momento no me pillas muy bien. Cuelgo y te escribo: necesito -me gustaría- saber qué ha pasado, así que me gustarí aque me llamaras. De eso hace casi 24 horas.
A ella, qu ete llamó más o menos a la vez, le devilviste la llamada. Ella piensa que es amor, que ve qu eme pierdes y que por eso te proteges en el silencio, en la distancia.
Yo sé que no: yo sé que alguien se ha encargado d eenmierdar esto y tú, -qué decepción-, has escuchado si n darme a mí siquiera la oportunidad de expresarme. Eso o que algo qu ehice, no sé qué, te molestó tremendamente.
Siempre pensé, de hecho el sábado lo hablé contigo, qu epodríamos ser especiales, amigos para siempre en el verdadero sentido, con o sin sexo, con o sin futuro conjunto.
Jamás, nunca, nunca, pensñé que tú me dolerías así, en esta distancia, en este silencio, en este darte igual mi petición, en este obligarme a un ostracismo que me destroza el recuerdo, todo lo bueno, todo lo que creí de ti...
¿POR QUÉ?
Sólo querría que me respondieras a eso, aunque no entendiera tus razones.
Te he querido: mucho.
Me has querido: mucho.
Puede qu enos hayamos querido mal.
Tan mal que el aire me asfixia...
lunes, 14 de junio de 2010
sábado, 12 de junio de 2010
Llega un momento en que no puedes seguir mintiendo(te).
Acabo de colgar contigo...
en otro momento, estaríamos juntos en tu cama, ya que de nuevo este fin de semana has subido solo: hasta ahora, siempre que eso pasaba intentabas que yo hiciera malabares para, ¡tachán!, aparecer allí como por arte de magia.
No sé si nos estamos encargando de mitigar esa magia, de agitar poco la varita o de ser más sensatos, el caso es que, a la vez que me dices que te morirías porque estuviera allí, me cuentas que es imposible que tú vinieras por tus obligaciones laborales de mañana, y que mañana tampoco puedes por las posibles obligaciones del domingo.
Este fin de semana, que iba a ser de matemática y madera, al final no lo es, pero tampoco es mío.
Sigues planeando conmigo y soñando conmigo, pero ya no te esfuerzas, no haces posible lo imposible, y esa era tu principal virtud...
te lo he dicho: no voy a volver a decírtelo.
Si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.
Y cruzo los dedos, y rezo a mi dios ateo, y piso sobre las rayas de las baldosas: vuelve, vuelve, vuelve.
Acabo de colgar contigo...
en otro momento, estaríamos juntos en tu cama, ya que de nuevo este fin de semana has subido solo: hasta ahora, siempre que eso pasaba intentabas que yo hiciera malabares para, ¡tachán!, aparecer allí como por arte de magia.
No sé si nos estamos encargando de mitigar esa magia, de agitar poco la varita o de ser más sensatos, el caso es que, a la vez que me dices que te morirías porque estuviera allí, me cuentas que es imposible que tú vinieras por tus obligaciones laborales de mañana, y que mañana tampoco puedes por las posibles obligaciones del domingo.
Este fin de semana, que iba a ser de matemática y madera, al final no lo es, pero tampoco es mío.
Sigues planeando conmigo y soñando conmigo, pero ya no te esfuerzas, no haces posible lo imposible, y esa era tu principal virtud...
te lo he dicho: no voy a volver a decírtelo.
Si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.
Y cruzo los dedos, y rezo a mi dios ateo, y piso sobre las rayas de las baldosas: vuelve, vuelve, vuelve.
viernes, 11 de junio de 2010
jueves, 10 de junio de 2010
Méritos (o nostalgias).
Si te he querido por algo (1), si te sigo queriendo por algo, es por cómo logras que sea contigo, por la naturalidad con la que ves todo lo que hago, sin que tenga la necesidad o la obligación de sentirme estúpida, vulnerable, compulsiva, celosa o puta.
Eres capaz, o más bien contigo soy capaz, de expresar mis deseos más inconfesables... de volverme tierna, llorar, verbalizar que sin ti me falta el aire, decir tequiero sin complejos y planear futuros conjuntos. A la vez, con tu natural forma de verlo todo, de entenderlo todo, de aceptarlo, asumirlo y vivirlo, logras ponerme lo suficientemente cachonda con tus viciosilla, capulla o demás apelativos como para que no resulte raro parar el coche en medio de una autovía en una noche cerrada para echar un polvo feroz, o seguir comiéndote la polla con fruición mientras ella te llama.
Contigo he logrado ser capaz de mandar milsetecientosveintitres mensajes seguidos sin parecer pesada, remarcar tu número nada más colgar para volver a terminar con la batería del móvil que te prestaron cuando se acabó la tuya tras cuatro horas de conversación, decir lo que se me pasa por la cabeza sin pensar si es o no oportuno o inteligente... capaz de pedirte lo que sexualmente me apetezca por peregrino que parezca, de contarte todas y cada una de mis fantasías sexuales, de ser tan explícita como para que nuestro sexo telefónico cuando la habitual distancia manda sea de una calidad increíble... capaz de romper todos mis planes y huir hacia ti devorando kilómetros en cuanto se ha dado la oportunidad.
Y si todo esto ha sido posible, es porque tú también lo has hecho: aparecer en medio de la noche tras recorrerte casi 400 kms sólo para darme un abrazo, buscar excusas inverosímiles para verme, llamarme para, al borde del llanto, susurrarme un te quiero estremecedor, hacerte fotos hipercomprometidas, llevarme a todos tus sitios pese a los riesgos, presentarme a tus amigos, poner nombre a la hija que probablemente nunca tendremos, follarme como sólo tú sabes hacerlo, hacerme el amor despacio cuando lo necesito, contarme tanto que nadie más sabe, pedirme que lo llore todo y abrir mi caja de pandora...
Contigo todo resulta tan fácil que me da pena que lo estemos dejando pasar...
(1): Bonita, ¿no habíamos quedado tú y yo, después de muchos y arduos años de razonamientos, en que el amor no es cuestión de méritos? Vaaaaale, me permito esta concesión, aunque puede que realmente lo que quiera decir con "sitehequeridoporalgo" es más bien que lo que narro me vale para "justificar" quererte... pero esa es ya otra historia...
Eres capaz, o más bien contigo soy capaz, de expresar mis deseos más inconfesables... de volverme tierna, llorar, verbalizar que sin ti me falta el aire, decir tequiero sin complejos y planear futuros conjuntos. A la vez, con tu natural forma de verlo todo, de entenderlo todo, de aceptarlo, asumirlo y vivirlo, logras ponerme lo suficientemente cachonda con tus viciosilla, capulla o demás apelativos como para que no resulte raro parar el coche en medio de una autovía en una noche cerrada para echar un polvo feroz, o seguir comiéndote la polla con fruición mientras ella te llama.
Contigo he logrado ser capaz de mandar milsetecientosveintitres mensajes seguidos sin parecer pesada, remarcar tu número nada más colgar para volver a terminar con la batería del móvil que te prestaron cuando se acabó la tuya tras cuatro horas de conversación, decir lo que se me pasa por la cabeza sin pensar si es o no oportuno o inteligente... capaz de pedirte lo que sexualmente me apetezca por peregrino que parezca, de contarte todas y cada una de mis fantasías sexuales, de ser tan explícita como para que nuestro sexo telefónico cuando la habitual distancia manda sea de una calidad increíble... capaz de romper todos mis planes y huir hacia ti devorando kilómetros en cuanto se ha dado la oportunidad.
Y si todo esto ha sido posible, es porque tú también lo has hecho: aparecer en medio de la noche tras recorrerte casi 400 kms sólo para darme un abrazo, buscar excusas inverosímiles para verme, llamarme para, al borde del llanto, susurrarme un te quiero estremecedor, hacerte fotos hipercomprometidas, llevarme a todos tus sitios pese a los riesgos, presentarme a tus amigos, poner nombre a la hija que probablemente nunca tendremos, follarme como sólo tú sabes hacerlo, hacerme el amor despacio cuando lo necesito, contarme tanto que nadie más sabe, pedirme que lo llore todo y abrir mi caja de pandora...
Contigo todo resulta tan fácil que me da pena que lo estemos dejando pasar...
(1): Bonita, ¿no habíamos quedado tú y yo, después de muchos y arduos años de razonamientos, en que el amor no es cuestión de méritos? Vaaaaale, me permito esta concesión, aunque puede que realmente lo que quiera decir con "sitehequeridoporalgo" es más bien que lo que narro me vale para "justificar" quererte... pero esa es ya otra historia...
miércoles, 9 de junio de 2010
Espejismos reales.
Una partida de billar, la primera de mi vida, en la que me dejaste ganar aunque digas lo contrario. Carambolas no sólo en esa mesa que permitieron que las mariposas volaran libres de nuevo por mi estómago.
La primera tarde, intensa, llena de escenarios repetidos, de terraza en el pueblo de la tragedia, de cervecita en la muralla, recorridos de bares, besos públicos, ponnos otra, berrear a dúo nuestras canciones de Sidecars ondenado los dos las manos por la ventanilla, o la otra, en este caso tu derecha y mi izquierda, sobre la palanca de cambios. Tus elles perfectamente pronunciadas, los localismos que me enseñas, nuestras muletillas compartidas. Por fin los pinchos morunos dos años después, poco picantes y aderezados por una conversación serena, relajada y cómoda en la que dejas salir al Eme de verdad, al que sólo eres conmigo. Un abrazo intenso y muchas ganas.
Cigarros a medias que siempre me encendías y que volviste a prender, vuestra caja de puritos, conducir tu coche (elpieizquierdopaatrás!), mis amigos los pescadores, tu mevoyalacamayaquemañanacurro y quedarte dos copas más, el ¿bailas? y el échameamílaculpaaaaaaaaaaaaaaaadeloquepaseeeeee... el invitarme a tu casa cuando terminara la juerga de la guitarra, dejándome la cancela abierta y las llaves puestas (se enganchan un poco...)... a penas un par de horas para levantarnos cuando llegué, el sexo intenso, salvavidas... me tocas como no me toca nadie, me follas como nadie sabe hacerlo: cuatro orgasmos bajo las estrellas que se colaban por la ventana de encima de tu cama, de esa que en esos momentos quiero compartir siempre... susurrarme al oído que me quieres y dormir abrazados hasta que una hora después suena el despertador.
La ducha rápida, el corzo (era "a") entre los robles, las prisas, un vaso de leche, la resaca intensa, la sonrisa imborrable.
Preparar la nevera de camping, nuestras cervecitas, los vasos para el vino -cómo no, rompí uno antes de salir-, la hogaza de pan (qué rico, qué bien sabe esa tierra...), las sillas de tu jardín, tu chupa, la navaja de Taramundi... todo preparado para, nada más llegar tu amigo (¡anda, qué sorpresa! me alegro de verte, ¿te vienes?) subirlo todo al 4x4 y tirar para la sierra.
Los baches, el camino largo, las risas, el sueño que intenta vencerme, mis fotos, los neveros, el toldo que montamos, el libro de carteles de toros, las puestas al día, el montaje, las comunicaciones, el almuerzo de jamón, chorizo, queso y tortilla, las cervezas, un porrito... cogerte la mano y saber que si la felicidad no es eso, se parece mucho.
Un par de fotos conjuntas, abrazados, en los lugares que siempre quisiste enseñarme: como si pudiese ser normal que estemos juntos, como si fuera raro lo contrario.
Siete horas después, la vuelta, la nieve de los atajos, bajarnos del coche y liarnos a bolazos, los habones de la comida, las llamadas de control, el tener que resolver una emergencia mientras yo veía a mis amigos.
Y después, el agotamiento que surge, te quedas en casa, te tiras en la cama y dices que me esperas allí, por una vez nos puede el sentido común y nos permitimos el lujo de desaprovechar la noche conjunta, me voy a casa de mis amigos, como si el tiempo y el espacio comunes no fuese precisamente de lo que más carecemos, como si no pasase nada por no dormir juntos una noche, porque tuviéramos el resto de nuestras vidas para hacerlo.
Y el domingo, como siempre, el nudo que me ahoga, el desyuno conjunto, echar gasolina, el río, tirar piedras, besarnos con necesidad, en este caso hacer el amor, abrazarnos, decirnos de nuevo adiós... dejar planes pendientes (el paseo en quad, ver la obra que estás haciendo en el doblao y que no vi por tanta prisa, una escapadilla que al final no haremos, la mañana tirados en las hamacas de tu jardín que ese domingo dejamos escapar porque tu hijo te esperaba para echaros a la matemática...) y emprender, cada uno, el camino que nos lleva a nuestra rutina, a nuestro supuesto sitio, a lo que, a fin de cuentas, constituye nuestra vida, esa vida que se hace mucho más intensa cuando estamos juntos.
La primera tarde, intensa, llena de escenarios repetidos, de terraza en el pueblo de la tragedia, de cervecita en la muralla, recorridos de bares, besos públicos, ponnos otra, berrear a dúo nuestras canciones de Sidecars ondenado los dos las manos por la ventanilla, o la otra, en este caso tu derecha y mi izquierda, sobre la palanca de cambios. Tus elles perfectamente pronunciadas, los localismos que me enseñas, nuestras muletillas compartidas. Por fin los pinchos morunos dos años después, poco picantes y aderezados por una conversación serena, relajada y cómoda en la que dejas salir al Eme de verdad, al que sólo eres conmigo. Un abrazo intenso y muchas ganas.
Cigarros a medias que siempre me encendías y que volviste a prender, vuestra caja de puritos, conducir tu coche (elpieizquierdopaatrás!), mis amigos los pescadores, tu mevoyalacamayaquemañanacurro y quedarte dos copas más, el ¿bailas? y el échameamílaculpaaaaaaaaaaaaaaaadeloquepaseeeeee... el invitarme a tu casa cuando terminara la juerga de la guitarra, dejándome la cancela abierta y las llaves puestas (se enganchan un poco...)... a penas un par de horas para levantarnos cuando llegué, el sexo intenso, salvavidas... me tocas como no me toca nadie, me follas como nadie sabe hacerlo: cuatro orgasmos bajo las estrellas que se colaban por la ventana de encima de tu cama, de esa que en esos momentos quiero compartir siempre... susurrarme al oído que me quieres y dormir abrazados hasta que una hora después suena el despertador.
La ducha rápida, el corzo (era "a") entre los robles, las prisas, un vaso de leche, la resaca intensa, la sonrisa imborrable.
Preparar la nevera de camping, nuestras cervecitas, los vasos para el vino -cómo no, rompí uno antes de salir-, la hogaza de pan (qué rico, qué bien sabe esa tierra...), las sillas de tu jardín, tu chupa, la navaja de Taramundi... todo preparado para, nada más llegar tu amigo (¡anda, qué sorpresa! me alegro de verte, ¿te vienes?) subirlo todo al 4x4 y tirar para la sierra.
Los baches, el camino largo, las risas, el sueño que intenta vencerme, mis fotos, los neveros, el toldo que montamos, el libro de carteles de toros, las puestas al día, el montaje, las comunicaciones, el almuerzo de jamón, chorizo, queso y tortilla, las cervezas, un porrito... cogerte la mano y saber que si la felicidad no es eso, se parece mucho.
Un par de fotos conjuntas, abrazados, en los lugares que siempre quisiste enseñarme: como si pudiese ser normal que estemos juntos, como si fuera raro lo contrario.
Siete horas después, la vuelta, la nieve de los atajos, bajarnos del coche y liarnos a bolazos, los habones de la comida, las llamadas de control, el tener que resolver una emergencia mientras yo veía a mis amigos.
Y después, el agotamiento que surge, te quedas en casa, te tiras en la cama y dices que me esperas allí, por una vez nos puede el sentido común y nos permitimos el lujo de desaprovechar la noche conjunta, me voy a casa de mis amigos, como si el tiempo y el espacio comunes no fuese precisamente de lo que más carecemos, como si no pasase nada por no dormir juntos una noche, porque tuviéramos el resto de nuestras vidas para hacerlo.
Y el domingo, como siempre, el nudo que me ahoga, el desyuno conjunto, echar gasolina, el río, tirar piedras, besarnos con necesidad, en este caso hacer el amor, abrazarnos, decirnos de nuevo adiós... dejar planes pendientes (el paseo en quad, ver la obra que estás haciendo en el doblao y que no vi por tanta prisa, una escapadilla que al final no haremos, la mañana tirados en las hamacas de tu jardín que ese domingo dejamos escapar porque tu hijo te esperaba para echaros a la matemática...) y emprender, cada uno, el camino que nos lleva a nuestra rutina, a nuestro supuesto sitio, a lo que, a fin de cuentas, constituye nuestra vida, esa vida que se hace mucho más intensa cuando estamos juntos.
lunes, 31 de mayo de 2010
Y ayer, para cerrar el domingo, para ponerle cara de viernes, después de colgar volviste a llamarme para decirme "gilipollinas, no me cuelgues, que quería decirte i love you, aunque no sea en mi idioma..."
Definitivamente es cierto que quizá implique menos querer en otro idioma, aunque sea en otro idioma españolizado, pues lo dijiste como sueles, pronunciando cada letra...
Este iloveyou me reconcilia con casi todo, me calma, me compensa la mañana desastrosa del miércoles en tu ciudad, esa en la que pensé que era absurdo planear a tu lado... me devuelve la magia del martes noche, o de la comida y la tarde del jueves, la estupenda despedida del viernes...
Fui allí por ti.
Fue planeado mucho antes, cuando te necesitaba para respirar, y estos días llegaron tan a destiempo que seriamente pensé que serían un cierre a lo que un día fue amor y malgastamos.
Fui a ti con la intención de cerrar, al menos de limitar.
Volví con un agujero en la nariz como recordatorio de que belleza y dolor a veces van unidos, para no olvidarme de que muchas veces el dolor se elige.
Sigo siendo consciente de ello, pero quiero que sepas, -creo que lo sabes-, que donde últimamente sólo veía sombras vuelvo a ver luz.
Yo también te quiero, y yo lo hago en mi -nuestro- idioma, con todo lo que ello conlleva.
Definitivamente es cierto que quizá implique menos querer en otro idioma, aunque sea en otro idioma españolizado, pues lo dijiste como sueles, pronunciando cada letra...
Este iloveyou me reconcilia con casi todo, me calma, me compensa la mañana desastrosa del miércoles en tu ciudad, esa en la que pensé que era absurdo planear a tu lado... me devuelve la magia del martes noche, o de la comida y la tarde del jueves, la estupenda despedida del viernes...
Fui allí por ti.
Fue planeado mucho antes, cuando te necesitaba para respirar, y estos días llegaron tan a destiempo que seriamente pensé que serían un cierre a lo que un día fue amor y malgastamos.
Fui a ti con la intención de cerrar, al menos de limitar.
Volví con un agujero en la nariz como recordatorio de que belleza y dolor a veces van unidos, para no olvidarme de que muchas veces el dolor se elige.
Sigo siendo consciente de ello, pero quiero que sepas, -creo que lo sabes-, que donde últimamente sólo veía sombras vuelvo a ver luz.
Yo también te quiero, y yo lo hago en mi -nuestro- idioma, con todo lo que ello conlleva.
lunes, 24 de mayo de 2010
jueves, 20 de mayo de 2010
Felicidad(es).
Hoy, que cumples años, te deseo felicidades: muchas, diversas, grandes, pequeñitas, electas, sorprendentes, plácidas, vertiginosas, y, pese a lo que me está pasando -este ¿olvido? no tiene nada que ver contigo...-, espero que alguna compartida.
Eres un tipo genial, de eso no cabe duda.
Las otras dudas son mías, y hoy es día de soplarlas junto a tus velas.
(Algún día yo también prometí encender en tu día especial una vela, lo había olvidado, pero voy a hacerlo, por el recuerdo de lo bueno, por lo bueno que, aún distinto, nos queda)
Eres un tipo genial, de eso no cabe duda.
Las otras dudas son mías, y hoy es día de soplarlas junto a tus velas.
(Algún día yo también prometí encender en tu día especial una vela, lo había olvidado, pero voy a hacerlo, por el recuerdo de lo bueno, por lo bueno que, aún distinto, nos queda)
miércoles, 5 de mayo de 2010
Insert coin.
Sigues siendo sorprendente.
Hoy, cinco llamadas, a cual mejor...
trabajas de la misma forma que las máquinas tragaperras, con estímulos atrayentes, luminosos y completamente intermitentes. Por eso eres tan adictivo.
Ojalá esta vez el premio gordo salga en el ciclo corto...
Hoy, cinco llamadas, a cual mejor...
trabajas de la misma forma que las máquinas tragaperras, con estímulos atrayentes, luminosos y completamente intermitentes. Por eso eres tan adictivo.
Ojalá esta vez el premio gordo salga en el ciclo corto...
domingo, 2 de mayo de 2010
martes, 27 de abril de 2010
Balanza.
Y hoy, imparable, vuelve a brillar el sol.
Devuelves luz.
Es una lástima que a veces, en estos días, te empeñes también en provocar sombras.
Para quererte no necesito motivos.
Para dejar de hacerlo aún no tengo suficientes.
Devuelves luz.
Es una lástima que a veces, en estos días, te empeñes también en provocar sombras.
Para quererte no necesito motivos.
Para dejar de hacerlo aún no tengo suficientes.
lunes, 26 de abril de 2010
Imprecisión.
Debería cambiarle el título a este blog:
diario de una gorda que quiere ESTAR delgada.
Gorda se es.
diario de una gorda que quiere ESTAR delgada.
Gorda se es.
Vuelve. (Necesito que lo hagas)
2 minutos 57 segundos en que me has contado rápidamente lo que has hecho por la mañana de este día que te has tomado libre a cuenta de los que te quedaban del año pasado, y que en principio ibas a compartir conmigo.
En medio de tu enumeración de quehaceres y obligaciones, de planes pequeñitos diarios, un encuentro y un "ahora te llamo".
Necesito que quites la ll, que l metas entre paréntesis: porque yo, hoy, ahora, te (ll)AMO.
Qué putada.
En medio de tu enumeración de quehaceres y obligaciones, de planes pequeñitos diarios, un encuentro y un "ahora te llamo".
Necesito que quites la ll, que l metas entre paréntesis: porque yo, hoy, ahora, te (ll)AMO.
Qué putada.
domingo, 25 de abril de 2010
A veces preferiría mentiras.
Acabo de colgar contigo.
81 horas de silencio explicadas con un simple mequedésinbateríaynoteníacargador, aderezado con un ycomonoséborrarllamadasnopodíautilizarelmóvildeella, con el habitual toque -que me enferma- de simehubiesepasadoalgotehabríasenterado y con una guinda fantástica: mediócosapedirleelmóvilaP.
(P. es cómplice y conocedor de todo)
Hubiese preferido un "me han abducido los extraterrestres y me han tenido en su planeta hasta ahora mismo que me han devuelto al terrenal mundo con un chip y una misión implantados en mi cerebro y en mi vida".
Hubiese sido mucho más convincente, dónde va a parar... y mucho menos doloroso.
¿Por qué, pese a todo, me empeño en quererte tanto?
81 horas de silencio explicadas con un simple mequedésinbateríaynoteníacargador, aderezado con un ycomonoséborrarllamadasnopodíautilizarelmóvildeella, con el habitual toque -que me enferma- de simehubiesepasadoalgotehabríasenterado y con una guinda fantástica: mediócosapedirleelmóvilaP.
(P. es cómplice y conocedor de todo)
Hubiese preferido un "me han abducido los extraterrestres y me han tenido en su planeta hasta ahora mismo que me han devuelto al terrenal mundo con un chip y una misión implantados en mi cerebro y en mi vida".
Hubiese sido mucho más convincente, dónde va a parar... y mucho menos doloroso.
¿Por qué, pese a todo, me empeño en quererte tanto?
En este tiempo, me invitaste a pasar un fin de semana maravilloso contigo, a recorrer tierras de saudade y a disfrutar de esa casa que sigue siendo la casa de mis sueños.
Después, otra nueva semana, llamadas rápidas, un par más cadenciosas recordándome al tú de antes,al que no podía vivir sin mí.
El miércoles me llamaste para ponerme mi canción favorita.
El jueves por la mañana para informarme de que cogías el coche para subirte a esa casa que encierra mis sueños y contiene mis pesadillas, pero esta vez, como casi siempre, sin mí. (y lo que es peor, con ella)
Desde entonces, silencio.
Nunca en estos dos años hemos estado tanto sin hablar.
No memientas, dime qué significa este silencio...
Después, otra nueva semana, llamadas rápidas, un par más cadenciosas recordándome al tú de antes,al que no podía vivir sin mí.
El miércoles me llamaste para ponerme mi canción favorita.
El jueves por la mañana para informarme de que cogías el coche para subirte a esa casa que encierra mis sueños y contiene mis pesadillas, pero esta vez, como casi siempre, sin mí. (y lo que es peor, con ella)
Desde entonces, silencio.
Nunca en estos dos años hemos estado tanto sin hablar.
No memientas, dime qué significa este silencio...
martes, 13 de abril de 2010
Una palabra tuya.
"ediciones conflictivas", eso ponía en mi pantalla cuando di a "publicar entrada", y algo de que varias veces se había intentado publicar esto...
ha sido un error informático que me ha borrado mi anterior entrada, dando en el clavo, en el mismo sentido de lo que escribí anteriormente.
Conflictivo es que llevase días y noches repitiendo letanías y mantras, intentando creérmelos, rezando a la Virgen del Olvido y luciendo el escapulario del reproche silencioso, y todo, como siempre, para nada.
Días de virus y noches de silencio, al menos cinco, aderezados únicamente por dos llamadas escuetas, de menos de cinco minutos, de esas cubreexpedientes.
Y yo, entre tanto (entre tan poco), extrañamente serena, sin mensajes ni llamadas, también en silencio, ajena a la habitual tristeza, incluso a la rabia. (o, al menos, no tan inmersa en ellas como últimamente)
Y hoy, me regalas luz en forma de bombardeo de palabras y risas, de planes, en esta mañana de lluvia.
Definitivamente, en mi splatillos, a pesar de razonamientos e intentos, sigues teniendo un peso excesivo.
ha sido un error informático que me ha borrado mi anterior entrada, dando en el clavo, en el mismo sentido de lo que escribí anteriormente.
Conflictivo es que llevase días y noches repitiendo letanías y mantras, intentando creérmelos, rezando a la Virgen del Olvido y luciendo el escapulario del reproche silencioso, y todo, como siempre, para nada.
Días de virus y noches de silencio, al menos cinco, aderezados únicamente por dos llamadas escuetas, de menos de cinco minutos, de esas cubreexpedientes.
Y yo, entre tanto (entre tan poco), extrañamente serena, sin mensajes ni llamadas, también en silencio, ajena a la habitual tristeza, incluso a la rabia. (o, al menos, no tan inmersa en ellas como últimamente)
Y hoy, me regalas luz en forma de bombardeo de palabras y risas, de planes, en esta mañana de lluvia.
Definitivamente, en mi splatillos, a pesar de razonamientos e intentos, sigues teniendo un peso excesivo.
viernes, 9 de abril de 2010
Te sigo necesitando para respirar.
Sobre todo en días como hoy, de sol espléndido y agujetas en sitios impensables debido a tu visita a mi cuerpo el martes (ni te cases ni te embarques, y, sin embargo...)
Me gustaría disfrutar de ti cuando te tengo, disfrutar de mí cuando no estás.
Pero, ¿Cómo se hace eso?
Sobre todo en días como hoy, de sol espléndido y agujetas en sitios impensables debido a tu visita a mi cuerpo el martes (ni te cases ni te embarques, y, sin embargo...)
Me gustaría disfrutar de ti cuando te tengo, disfrutar de mí cuando no estás.
Pero, ¿Cómo se hace eso?
miércoles, 17 de marzo de 2010
De repente un día te levantas y todo ha cambiado.
Aquello que te parecía inamovible e incuestionable, imbuido de una verdad extrema y descarnada e incluso eterno, empieza a desdibujarse.
Te vas diluyendo entre tus quehaceres múltiples, tu vorágine incontrolable y tus principios de dejadez.
Ya ves, al final, el nuevo móvil complicadísimo, la vena de tu jefe, las inundaciones, el cambio de despacho y las matemáticas de tu hijo van a lograr lo impensable: que me desenganche de ti.
Confirmo hoy que todo al final es circunstancial y casual: este mes sin verte me ha llevado a abrir horizontes, a dejar entrar a un otro incipiente que hace que te relativice.
Que te quise tremendamente es indudable, demostrado queda.
Que estoy empezando a dejarte de querer de esa manera que tanto me dolía, creo que empieza a ser otra evidencia.
Y no es rabia, cabreo, pataleta o revancha, sólo es que empiezo a no necesitarte para respirar, lo que ya es mucho.
Aquello que te parecía inamovible e incuestionable, imbuido de una verdad extrema y descarnada e incluso eterno, empieza a desdibujarse.
Te vas diluyendo entre tus quehaceres múltiples, tu vorágine incontrolable y tus principios de dejadez.
Ya ves, al final, el nuevo móvil complicadísimo, la vena de tu jefe, las inundaciones, el cambio de despacho y las matemáticas de tu hijo van a lograr lo impensable: que me desenganche de ti.
Confirmo hoy que todo al final es circunstancial y casual: este mes sin verte me ha llevado a abrir horizontes, a dejar entrar a un otro incipiente que hace que te relativice.
Que te quise tremendamente es indudable, demostrado queda.
Que estoy empezando a dejarte de querer de esa manera que tanto me dolía, creo que empieza a ser otra evidencia.
Y no es rabia, cabreo, pataleta o revancha, sólo es que empiezo a no necesitarte para respirar, lo que ya es mucho.
lunes, 15 de marzo de 2010
Creo que hoy te quiero un poquito menos.
Y cuando eso pasa, cuando creo que pasa (y al final sucede lo que creemos que sucede), me quiero un poco más.
El lunes pasado tu recurrente ausencia de los últimos tiempos me hizo desear fervorosamente y verbalizar por primera vez que quería un hijo, y no un hijo cualquiera, sino uno tuyo.
Hoy, una semana después, creo que puedo acostumbrarme a esta vorágine actual tuya que nos distancia, y que, pese a tus negaciones, indica claramente cambio y huele a fin... a fin o, al menos, a algo distinto...
si quiero o no quiero, si puedo o no puedo acostumbrarme a que tú ya no me necesites fervorosamente (no dudo que me sigas queriendo), lo iremos viendo...
hoy la voluble señorita piensa que sí, que quizá sea capaz de restar afectos y conservar un sexo fantástico,... mañana es probable que lo dude.
Y cuando eso pasa, cuando creo que pasa (y al final sucede lo que creemos que sucede), me quiero un poco más.
El lunes pasado tu recurrente ausencia de los últimos tiempos me hizo desear fervorosamente y verbalizar por primera vez que quería un hijo, y no un hijo cualquiera, sino uno tuyo.
Hoy, una semana después, creo que puedo acostumbrarme a esta vorágine actual tuya que nos distancia, y que, pese a tus negaciones, indica claramente cambio y huele a fin... a fin o, al menos, a algo distinto...
si quiero o no quiero, si puedo o no puedo acostumbrarme a que tú ya no me necesites fervorosamente (no dudo que me sigas queriendo), lo iremos viendo...
hoy la voluble señorita piensa que sí, que quizá sea capaz de restar afectos y conservar un sexo fantástico,... mañana es probable que lo dude.
viernes, 12 de marzo de 2010
Escrito para no poder pensar que nunca lo sentí.
Hoy, por primera vez verbalizado, quiero una casa con niños corriendo y un perro.
Tengo la casa y el perro.
Me dice una amiga que el resto pude tenerlo y no lo quise.
Hoy me muero por "una vida normal"... muero por ti, por ti a mi lado, por ti como el padre de mis hijos, Candela y Román.
Tengo la casa y el perro.
Me dice una amiga que el resto pude tenerlo y no lo quise.
Hoy me muero por "una vida normal"... muero por ti, por ti a mi lado, por ti como el padre de mis hijos, Candela y Román.
lunes, 8 de marzo de 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
Besos.
Mañana viene Eme. Hace un mes y seis días que no lo hace, y aunque pasé con él todo el fin de semana, (en su espacio¨), tengo intactas las ganas de él.
Eme siempre dice que donde más agusto está conmigo es en mi casa.
Mañana será una tarde de recorrernos con el ansia habitual.
Mañana volverá a quemársenos la comida mientras los besos pendientes e infinitos me sacian mi necesidad de azúcar.
Casa bien, pese a todo, el chocolate con la pimienta, con este ligero toque amargo que me pellizca al final en la garganta, recordándome que, después, recorrerás otros 300 kilómetros para volver a esa rutina tuya que cada vez me jode más...
hoy prefiero besos de chocolate con leche, dulces, dulces, muy dulces, sin regusto amargo... pero mientras sean tuyos, por hoy, me quedo con estos.
Eme siempre dice que donde más agusto está conmigo es en mi casa.
Mañana será una tarde de recorrernos con el ansia habitual.
Mañana volverá a quemársenos la comida mientras los besos pendientes e infinitos me sacian mi necesidad de azúcar.
Casa bien, pese a todo, el chocolate con la pimienta, con este ligero toque amargo que me pellizca al final en la garganta, recordándome que, después, recorrerás otros 300 kilómetros para volver a esa rutina tuya que cada vez me jode más...
hoy prefiero besos de chocolate con leche, dulces, dulces, muy dulces, sin regusto amargo... pero mientras sean tuyos, por hoy, me quedo con estos.
domingo, 7 de febrero de 2010
También tiene la luz su envés de sombra...
Empecé a desnudarme, con mi celulitis incluida, en esta entrada, y cuando lucía impúdica mi michelín, se borró su contenido.
Así que vuelvo a empezar, pero ya no es lo mismo... me resulta muy fácil tirar de camiseta o de vestido, pasearme desnuda frente a ti, siempre que no lo piense o que un espejo no se cruce en mi camino jodiéndome la naturalidad y el ánimo...
antes de que el pudor en forma de error informático se cargase lo escrito, hablaba de que este finde ha sido la prueba de fuego, puesto que he subido a celebrar la fiesta de la luz a los lares donde Eme tiene la casa de mis sueños, esa que hemos compartido las pocas veces que hemos podido, esa que en noches sin luna sigo soñando conjunta y compartida...
y esos lares donde conocí a Eme y empecé a desconocerme a mí misma, han sido siempre lugares de excesos sobre todo alcohólicos.
Por eso temía no lograr controlarme, no poder ser yo (como soy yo allí) sin cuatro copas de más y un atracón hipercalórico.
Sin embargo, ya ves, contra pronóstico, ni una sola copa, ni un mal botellín tan siquiera, han aderezado estos dos días.
Supongo que la causa es clara: tuve a Eme en mi cama las dos noches y buena parte de las horas de sus días, y cuando él está a mi lado no necesito de otros excesos.
No sé aún cual será el resultado de este peréntesis que más que luz, pese a todo, creo que ha traído sombras... cada vez me vale menos tenerte de a pocos, a ratines, según exigencias del guión.
Se han dado todas las carambolas necesarias para que pudiéramos recorrernos de viernes a domingo, asirnos uno al otro, saborearnos sin prisa.
Pero (siempre hay un pero en mi vida...) he recorrido los 355 kilómetros de vuelta llorando sin parar para volver a esta mi rutina en la que Eme no está sino como una voz en el teléfono, una añoranza constante y que cada vez duele más.
Sé que he desperdiciado momentos con reproches sin palabras, siento que algo se ha roto entre nosotros por mi culpa aderezada con cocacolas light, y sé, pese a todo, que me prefiero gorda y excesiva pero feliz a su lado, que como he sido estos días, controlada, equilibrada y cargada de silencios y entredichos.
Pero ya ves, hoy soy así, y quiero que me quieras como soy, que me abraces sin preguntas, que me acunes sin respuestas...
Una vez me dijiste que me quieres como soy, y para animarme en mis fracasos con la báscula acertaste a verbalizar que delgada sólo me querrías igual, incluso puede que un poco menos... de eso hace ya unos meses y unos cuantos kilos, y ya no sé qué es lo que yo quiero...
Así que vuelvo a empezar, pero ya no es lo mismo... me resulta muy fácil tirar de camiseta o de vestido, pasearme desnuda frente a ti, siempre que no lo piense o que un espejo no se cruce en mi camino jodiéndome la naturalidad y el ánimo...
antes de que el pudor en forma de error informático se cargase lo escrito, hablaba de que este finde ha sido la prueba de fuego, puesto que he subido a celebrar la fiesta de la luz a los lares donde Eme tiene la casa de mis sueños, esa que hemos compartido las pocas veces que hemos podido, esa que en noches sin luna sigo soñando conjunta y compartida...
y esos lares donde conocí a Eme y empecé a desconocerme a mí misma, han sido siempre lugares de excesos sobre todo alcohólicos.
Por eso temía no lograr controlarme, no poder ser yo (como soy yo allí) sin cuatro copas de más y un atracón hipercalórico.
Sin embargo, ya ves, contra pronóstico, ni una sola copa, ni un mal botellín tan siquiera, han aderezado estos dos días.
Supongo que la causa es clara: tuve a Eme en mi cama las dos noches y buena parte de las horas de sus días, y cuando él está a mi lado no necesito de otros excesos.
No sé aún cual será el resultado de este peréntesis que más que luz, pese a todo, creo que ha traído sombras... cada vez me vale menos tenerte de a pocos, a ratines, según exigencias del guión.
Se han dado todas las carambolas necesarias para que pudiéramos recorrernos de viernes a domingo, asirnos uno al otro, saborearnos sin prisa.
Pero (siempre hay un pero en mi vida...) he recorrido los 355 kilómetros de vuelta llorando sin parar para volver a esta mi rutina en la que Eme no está sino como una voz en el teléfono, una añoranza constante y que cada vez duele más.
Sé que he desperdiciado momentos con reproches sin palabras, siento que algo se ha roto entre nosotros por mi culpa aderezada con cocacolas light, y sé, pese a todo, que me prefiero gorda y excesiva pero feliz a su lado, que como he sido estos días, controlada, equilibrada y cargada de silencios y entredichos.
Pero ya ves, hoy soy así, y quiero que me quieras como soy, que me abraces sin preguntas, que me acunes sin respuestas...
Una vez me dijiste que me quieres como soy, y para animarme en mis fracasos con la báscula acertaste a verbalizar que delgada sólo me querrías igual, incluso puede que un poco menos... de eso hace ya unos meses y unos cuantos kilos, y ya no sé qué es lo que yo quiero...
miércoles, 3 de febrero de 2010
Poco que dice mucho.
Tras una semana y pico de disciplina férrea, atestón de chuches.
Te busco en los regalices.
Y te encuentro en la indignación posterior.
Te busco en los regalices.
Y te encuentro en la indignación posterior.
miércoles, 27 de enero de 2010
pornochacha.
siempre he pensado que esta pose intelectualoide que me persigue, se debe a mi constitución física.
Si le preguntas a alguien por mí, los calificativos más utilizados son "inteligente", "con la cabeza muy bien amueblada", "un cerebro con patas"...
no dudo que así sea (jejeje, toma dosis de autoestima... pa que luego diga mi psicólogo que no me quiero), pero -coño, siempre hay un pero...-:
siempre he dicho que si no soy actriz porno es porque en mi época no se llevaba el porno casero.
Que sí, que sí, que os descojonaréis, pero tengo claro que de haber sido delgada, estupenda, rubia y con las tetas desafiando a la ley de la gravedad, además de ir en bolas por la calle, me habría ganado la vida chupando pollas (ya sé que de una forma u otra ahora también lo hago, pero definitivamente no es lo mismo)
Si le preguntas a alguien por mí, los calificativos más utilizados son "inteligente", "con la cabeza muy bien amueblada", "un cerebro con patas"...
no dudo que así sea (jejeje, toma dosis de autoestima... pa que luego diga mi psicólogo que no me quiero), pero -coño, siempre hay un pero...-:
siempre he dicho que si no soy actriz porno es porque en mi época no se llevaba el porno casero.
Que sí, que sí, que os descojonaréis, pero tengo claro que de haber sido delgada, estupenda, rubia y con las tetas desafiando a la ley de la gravedad, además de ir en bolas por la calle, me habría ganado la vida chupando pollas (ya sé que de una forma u otra ahora también lo hago, pero definitivamente no es lo mismo)
Como para no ser caníbal...
Me llama Eme.
Y, al igual que tantas veces, al descolgar le oigo decirme:
>¿Qué dices que te comías?
...
Mi respuesta habitual varía, en intensidad y tono, según si tengo o no a alguien cerca... si estoy sola, berreo: tu polla!!!!!, sin más o con adornos del tipo perohastaelfondofondo, o enterita, o ufffffquéganas...
Si alguien puede oirme, oscilo entre el socorrido "pues sabes de sobra el qué", un escueto "pues eso" o un desesperado "pero ya de ya de yaaaaa!"
...
Hoy, ante su pregunta, he respondio sin dudarlo:
¡una palmera de chocolate!
Y, al igual que tantas veces, al descolgar le oigo decirme:
>¿Qué dices que te comías?
...
Mi respuesta habitual varía, en intensidad y tono, según si tengo o no a alguien cerca... si estoy sola, berreo: tu polla!!!!!, sin más o con adornos del tipo perohastaelfondofondo, o enterita, o ufffffquéganas...
Si alguien puede oirme, oscilo entre el socorrido "pues sabes de sobra el qué", un escueto "pues eso" o un desesperado "pero ya de ya de yaaaaa!"
...
Hoy, ante su pregunta, he respondio sin dudarlo:
¡una palmera de chocolate!
Destinos condicionados (II)
No me reconozco en la entrada anterior, no en su forma...
la "verdad" de cómo soy es la siguiente:
L.: -¿Qué, nos vamos a Chile a ver a M.?
yo: -si, sí, síííí!!!!!!! Chile, qué ganas, cuanto que ver, aunque sean pocos días, vámonos, vámonos (vámonos pal sur, que diría Sabina...)
M: -sí, venid a vermeeeeeeeee!!!!!!
(paréntesis de búsqueda de vuelos, precios desorbitados, cambio de opinión de M., que pasa del venidavermeeeeee a vámonostodasdevacacionesya, y pa que esto sea así, a un destino que no sea ni vuestro país ni el mío)
Opciones a barajar en esta nueva etapa:
-Que ella venga a España.
-Que nosotras vayamos a Chile.
(que conste que estas eran las dos únicas en un principio)
-Ir a Cuba. (para mí volver)
-M. propone Jamaica pòr aquéllo del humo feliz...
Y me veo pensando que ufff, conlorequeteviajeraqueyosoypodiópodió, con lo que a mí me gusta ver, y patear, y conocer, y fotografiar... qué desperdicio, (again podiópodió), una semana de mis vacaciones pa ir a un resort todoincluído (salvo los porros, claro), pudiendo, en cambio, ir a un país culturalmente rico, blablablablablabla...
Y UNA MIERDA.
LA "REALIDAD" DE MIS DECISIONES SE RESUME EN MI PESO.
Porque no, bonita, no te engañes, que este no es el sitio para ello, que para eso ya tienes tu blog no anónimo en el que mantener el tipo (jajajaja), la sonrisa y el cinismo...
Te encantan los resorts, tocarte los güevos a dos manos, el sol aunque lo tengas contraindicado, los cócteles, el descanso extremo. (ojo, esto no quiere decir que no siga adorando, también y más, conocer y patearme el mundo sin playa ni descanso...)
Si pesara treinta kilos menos, sería yo quien hubiese propuesto Jamaica como primera opción.
Y puntooooo!!!!!!!
la "verdad" de cómo soy es la siguiente:
L.: -¿Qué, nos vamos a Chile a ver a M.?
yo: -si, sí, síííí!!!!!!! Chile, qué ganas, cuanto que ver, aunque sean pocos días, vámonos, vámonos (vámonos pal sur, que diría Sabina...)
M: -sí, venid a vermeeeeeeeee!!!!!!
(paréntesis de búsqueda de vuelos, precios desorbitados, cambio de opinión de M., que pasa del venidavermeeeeee a vámonostodasdevacacionesya, y pa que esto sea así, a un destino que no sea ni vuestro país ni el mío)
Opciones a barajar en esta nueva etapa:
-Que ella venga a España.
-Que nosotras vayamos a Chile.
(que conste que estas eran las dos únicas en un principio)
-Ir a Cuba. (para mí volver)
-M. propone Jamaica pòr aquéllo del humo feliz...
Y me veo pensando que ufff, conlorequeteviajeraqueyosoypodiópodió, con lo que a mí me gusta ver, y patear, y conocer, y fotografiar... qué desperdicio, (again podiópodió), una semana de mis vacaciones pa ir a un resort todoincluído (salvo los porros, claro), pudiendo, en cambio, ir a un país culturalmente rico, blablablablablabla...
Y UNA MIERDA.
LA "REALIDAD" DE MIS DECISIONES SE RESUME EN MI PESO.
Porque no, bonita, no te engañes, que este no es el sitio para ello, que para eso ya tienes tu blog no anónimo en el que mantener el tipo (jajajaja), la sonrisa y el cinismo...
Te encantan los resorts, tocarte los güevos a dos manos, el sol aunque lo tengas contraindicado, los cócteles, el descanso extremo. (ojo, esto no quiere decir que no siga adorando, también y más, conocer y patearme el mundo sin playa ni descanso...)
Si pesara treinta kilos menos, sería yo quien hubiese propuesto Jamaica como primera opción.
Y puntooooo!!!!!!!
martes, 26 de enero de 2010
Destinos condicionados.
No toca hablar de Destinos con mayúsculas, así que no te preocupes, esto no va de ti y de mí, sino de viajes.
Me jode que una báscula y sus insultos matutinos puedan determinarme hasta el punto de despreciar un plan más que apetecible.
Como estoy rebelde, mañana retomaré la conversación y el empeño, por encima de la báscula y sus gritos, por encima de mis lorzas y mis complejos.
Si, vámonos a Jamaica, que aunque me apetezca más un lugar sin playa (sin bikinis, sin necesidad de desnudarme en este cuerpo que aborrezco), ya está bien de ponerme barreras a mí misma.
Me jode que una báscula y sus insultos matutinos puedan determinarme hasta el punto de despreciar un plan más que apetecible.
Como estoy rebelde, mañana retomaré la conversación y el empeño, por encima de la báscula y sus gritos, por encima de mis lorzas y mis complejos.
Si, vámonos a Jamaica, que aunque me apetezca más un lugar sin playa (sin bikinis, sin necesidad de desnudarme en este cuerpo que aborrezco), ya está bien de ponerme barreras a mí misma.
Eme y mi canibalismo feroz.
Eme me da hambre.
Pensar en él, en su ausencia, en mis ganas de él, me descoloca y me empuja a comer.
Supongo que como me le comería entero, cosa que hago cada vez que podemos, el llevar un tiempo sin tener más que sexo telefónico con él me empuja al chocolate.
Pero si puedo (aunque no quiera) vivir sin él a mi lado, también lograré controlar mis impulsos devoradores de sustitutivos calóricos...
(de Eme, de lo que supone, de lo que "pesa" en esta historia, ya hablaré otro día, hoy tengo el día ploff, de esos en que le echo especialmente de menos...)
Pensar en él, en su ausencia, en mis ganas de él, me descoloca y me empuja a comer.
Supongo que como me le comería entero, cosa que hago cada vez que podemos, el llevar un tiempo sin tener más que sexo telefónico con él me empuja al chocolate.
Pero si puedo (aunque no quiera) vivir sin él a mi lado, también lograré controlar mis impulsos devoradores de sustitutivos calóricos...
(de Eme, de lo que supone, de lo que "pesa" en esta historia, ya hablaré otro día, hoy tengo el día ploff, de esos en que le echo especialmente de menos...)
lunes, 25 de enero de 2010
De terapias y otros truquillos.
Hoy he tenido mi sesión única para adelgazar dentro de este estupendo tratamiento paraserotraporlamódicacantidadde1200pavosenseissesiones... si soy sincera, y aquí me lo propongo, diré que hoy me he sentido más agusto, (más bien, quizá, menos "timada".)
La sesión consistía en una relajación profunda, acompañada de música y sonido de agua, en la que me guiaban para visualizarme como quería (como quiero)ser: segura, contenta, delgada, estupenda.
Había un momento en el que tenía que dejar que mi inconsciente surgiera y establecer un diálogo interno con él, para pedirle que me dejase cambiar esos hábitos que me hacen daño y proponerle cambiarlos por otros alternativos (me surgieron, sin pensarlo, pintar, escribir más, leer, textualemnte y en este orden), además de darle las gracias por permitir el cambio y hacerlo suyo, y por los fines que lograba a través de caminos "equivocados"...
Pues bien, pasé de una relajación extrema y agradabilísima, a sufrir un tirón en la cabeza, en el lado izquierdo de la nuca, y una angustia horrorosa.
Se suponía que mi inconsciente debía darme permiso, a través de un ruido, un asentimiento o una palabra, se suponía que "Él" (más bien ella, esa otra yo que me destruye...) debía estar de acuerdo y permitirme cambiar...
Sin embargo, tengo un inconsciente cabrón, que se defendía a mi voluntad de cambio intentando sacarme de la relajación y dándome puñetazos en el cerebro.
Creo que, pese a su resistencia, al final le he convencido un poquito, y me ha dejado seguir en mi camino aunque sin fiarse del todo.
He salido de la relajación profunda un poco aturdida y muy nerviosa, cuando se debía "volver" tranquila y descansada.
Aún así siento que va a irme bien, que "sólo" se trata de convencerle(lA) pasito a pasito...
un día bailaremos las dos cogidas de la mano, como una sola, en esa sala blanca que he visualizado, en ese reducto de paz en el que tanto me he gustado mirándome al espejo por dentro y por fuera.
La sesión consistía en una relajación profunda, acompañada de música y sonido de agua, en la que me guiaban para visualizarme como quería (como quiero)ser: segura, contenta, delgada, estupenda.
Había un momento en el que tenía que dejar que mi inconsciente surgiera y establecer un diálogo interno con él, para pedirle que me dejase cambiar esos hábitos que me hacen daño y proponerle cambiarlos por otros alternativos (me surgieron, sin pensarlo, pintar, escribir más, leer, textualemnte y en este orden), además de darle las gracias por permitir el cambio y hacerlo suyo, y por los fines que lograba a través de caminos "equivocados"...
Pues bien, pasé de una relajación extrema y agradabilísima, a sufrir un tirón en la cabeza, en el lado izquierdo de la nuca, y una angustia horrorosa.
Se suponía que mi inconsciente debía darme permiso, a través de un ruido, un asentimiento o una palabra, se suponía que "Él" (más bien ella, esa otra yo que me destruye...) debía estar de acuerdo y permitirme cambiar...
Sin embargo, tengo un inconsciente cabrón, que se defendía a mi voluntad de cambio intentando sacarme de la relajación y dándome puñetazos en el cerebro.
Creo que, pese a su resistencia, al final le he convencido un poquito, y me ha dejado seguir en mi camino aunque sin fiarse del todo.
He salido de la relajación profunda un poco aturdida y muy nerviosa, cuando se debía "volver" tranquila y descansada.
Aún así siento que va a irme bien, que "sólo" se trata de convencerle(lA) pasito a pasito...
un día bailaremos las dos cogidas de la mano, como una sola, en esa sala blanca que he visualizado, en ese reducto de paz en el que tanto me he gustado mirándome al espejo por dentro y por fuera.
Compras compulsivas.
No sólo soy compulsiva en la comida, lo soy en todo lo demás, sobre todo bebiendo, comprando, amando, follando.
He recibido hoy un pedido de una compra que hice hace unas semanas en internet: lo había olvidado...
quizá fue antes de "decidir" empezar a ser otra más controlada, pero el caso es que me ha llegado hoy, a lunes, a una semana de esta decisión que no es que esté cumpliendo muy adecuadamente.
Lo peor del pedido es que consiste en nueve (si, nada menos que nueve) camisetas ajustadísimas, preciosísísísíiímas, atrevidísimas, y, cómo no, con letreros de mensajes provocadores... estupendo, si cupiera en ellas.
Pero en ellas sólo cabría la yo (upppsss, casi pongo mi nombre!) más delgada que he conocido, esa que hace tiempo no me visita...
Aún así, como quiero ponérmelas, habré de tomarme en serio a esta nueva yo que quiere encontrarse con aquélla...
He recibido hoy un pedido de una compra que hice hace unas semanas en internet: lo había olvidado...
quizá fue antes de "decidir" empezar a ser otra más controlada, pero el caso es que me ha llegado hoy, a lunes, a una semana de esta decisión que no es que esté cumpliendo muy adecuadamente.
Lo peor del pedido es que consiste en nueve (si, nada menos que nueve) camisetas ajustadísimas, preciosísísísíiímas, atrevidísimas, y, cómo no, con letreros de mensajes provocadores... estupendo, si cupiera en ellas.
Pero en ellas sólo cabría la yo (upppsss, casi pongo mi nombre!) más delgada que he conocido, esa que hace tiempo no me visita...
Aún así, como quiero ponérmelas, habré de tomarme en serio a esta nueva yo que quiere encontrarse con aquélla...
miércoles, 20 de enero de 2010
Rara.
Ya no me divierto, pienso algunos días, y al otro día no hay sol que me acueste... (Bebe)
La víspera del santo que me protege pese a mi ateismo empezó torcida.
Acabé discutiendo con todo el mundo y sintiéndome sola, triste y sin sentido.
Cuando me desubico o me cambian los planes, me pierdo de tal manera que la brújula empieza a girar incesante y me marea. El sí y el no a todo, a cualquier mínimo acto, pasan ante mí y se apoderan de mi decisión en milésimas de segundo, para desvanecerse con la misma rapidez y dejar paso a la opción contraria.
Paso de decidir acostarme a decidir lavarme los ojos llorosos y salir a la calle con una estupenda sonrisa en 0,1. De odiarme a quererme en 0,2, y así con todo.
Después, salí, disfruté, logré que el humo y sus risas consiguientes sustituyesen a las copas y que extrañamente no me entrase hambre, me lo bailé todo y acabo de llegar.
Aún así, persiste una molesta sensación agridulce en el fondo... y mucho más en la superficie.
martes, 19 de enero de 2010
Rabia con chocolate.
Definitivamente la rabia, la mala lehce, la frustración, los malentendidos o cualquier otra sensación negativa me empuja a comer y a tomarme una copa.
Hoy no ha sido un buen día en ese sentido, y un lexatín con un jb han sido el postre necesario.
Que después me siento peor por ser incapaz de controlarme, está claro, pero mientras, no logro poner límites.
Mañana es fiesta por estos mis lares, y para celebrar al patrón asaetado he quedado a cenar, a bailar, a tomar copas hasta el amanecer.
Los resultados... para otro día.
Hoy no ha sido un buen día en ese sentido, y un lexatín con un jb han sido el postre necesario.
Que después me siento peor por ser incapaz de controlarme, está claro, pero mientras, no logro poner límites.
Mañana es fiesta por estos mis lares, y para celebrar al patrón asaetado he quedado a cenar, a bailar, a tomar copas hasta el amanecer.
Los resultados... para otro día.
lunes, 18 de enero de 2010
Con el alma de lunes.
Siempre que empiezo algo, lo hago coincidir con el inicio de la semana, como si así los astros fuesen a alinearse d euna manera especial, poniéndose de mi lado y facilitándome la vida.
Pese a que nunca me han dado resultado las cosas que empiezo en lunes, de nuevo he caído en la misma trampa...
sé que concientemente los lunes, enero, si acaso septiembre, son las fechas elegidas por casi todos para los buenos propósitos: dejar de fumar, quererme un pelín más, adelgazar y por fin mantenerlo, decidir, seguir el camino correcto.
En mi caso, ocurre lo mismo, sobre todos con los lunes, quizá porque aún queda lejos el fin de semana, aunque esto sea irracional porque para mí, para la yo de hoy, es tan peligroso un viernes como un lunes:
Los lunes quedo con unas amigas para hacer unas quinielas, rellenar una bonoloto y todo aquéllo que nos permita soñar con el dinero suficiente como para tener el espejismo de cambiarlo todo. Los números, las confesiones y la ironía con la que diseccionamos nuestro mundo común acaban siempre aderezados con bastantes cervezas, unas tapas y un par de güisquis.
Los martes, sin plan previo, siempre acabo tomando algo con "alguienes" diferentes.
Los miércoles, algunos, suelo tener "visita", y aunque parece que, por desgracia, él no podrá venir esta semana, esos días tienen sabor a besos, humo y barceló con kas de limón compartidos.
Los jueves hay mus y pocha, noches en la peña cargaditos de excesos, tranlará.
Los viernes que salgo acabo jurando que no vuelvo a hacerlo, y son casi todos...
sábados y domingos empiezan con aperitivos prolongadísimos de rondas y rondas de las mejores cañas del mundo, y pueden terminar de cualquier manera.
Es por esto que no entiendo seguir recurriendo a los lunes como punto iniciático de nada "bueno", de ningún propósito... es tan mal día como cualquier otro!
Todo este rollo para dejar constancia de que este lunes he soltado 1200 euros por una terapia breve de seis sesiones que, supuestamente, va a convertirme en otra: terapia para subirme la autoestima, quitarme miedos y fobias, contra la obesidad y las adicciones.
Con dos cojones.
Hoy era el día de la asertividad, y, en vez de ponerla en práctica y decirle al coleguita terapeuta miratúpordóndeperonomeloacabodecreerdamemásgarantías, pues acabo soltando los billetes uno tras otro, porque, eso sí, se debe pagar al contado y por adelantado...
ahora mismo me abofetaría, pero en vez de eso, me voy con mis amigas a rellenar con números los sueños, a conseguir un boleto ganador que me lleve, sobre todo, lejos de esta yo de hoy que tan poco me gusta...
Pese a que nunca me han dado resultado las cosas que empiezo en lunes, de nuevo he caído en la misma trampa...
sé que concientemente los lunes, enero, si acaso septiembre, son las fechas elegidas por casi todos para los buenos propósitos: dejar de fumar, quererme un pelín más, adelgazar y por fin mantenerlo, decidir, seguir el camino correcto.
En mi caso, ocurre lo mismo, sobre todos con los lunes, quizá porque aún queda lejos el fin de semana, aunque esto sea irracional porque para mí, para la yo de hoy, es tan peligroso un viernes como un lunes:
Los lunes quedo con unas amigas para hacer unas quinielas, rellenar una bonoloto y todo aquéllo que nos permita soñar con el dinero suficiente como para tener el espejismo de cambiarlo todo. Los números, las confesiones y la ironía con la que diseccionamos nuestro mundo común acaban siempre aderezados con bastantes cervezas, unas tapas y un par de güisquis.
Los martes, sin plan previo, siempre acabo tomando algo con "alguienes" diferentes.
Los miércoles, algunos, suelo tener "visita", y aunque parece que, por desgracia, él no podrá venir esta semana, esos días tienen sabor a besos, humo y barceló con kas de limón compartidos.
Los jueves hay mus y pocha, noches en la peña cargaditos de excesos, tranlará.
Los viernes que salgo acabo jurando que no vuelvo a hacerlo, y son casi todos...
sábados y domingos empiezan con aperitivos prolongadísimos de rondas y rondas de las mejores cañas del mundo, y pueden terminar de cualquier manera.
Es por esto que no entiendo seguir recurriendo a los lunes como punto iniciático de nada "bueno", de ningún propósito... es tan mal día como cualquier otro!
Todo este rollo para dejar constancia de que este lunes he soltado 1200 euros por una terapia breve de seis sesiones que, supuestamente, va a convertirme en otra: terapia para subirme la autoestima, quitarme miedos y fobias, contra la obesidad y las adicciones.
Con dos cojones.
Hoy era el día de la asertividad, y, en vez de ponerla en práctica y decirle al coleguita terapeuta miratúpordóndeperonomeloacabodecreerdamemásgarantías, pues acabo soltando los billetes uno tras otro, porque, eso sí, se debe pagar al contado y por adelantado...
ahora mismo me abofetaría, pero en vez de eso, me voy con mis amigas a rellenar con números los sueños, a conseguir un boleto ganador que me lleve, sobre todo, lejos de esta yo de hoy que tan poco me gusta...
domingo, 17 de enero de 2010
Domingo.
Vuelvo de comer.
Y cuando digo de comer es de comer...
es domingo, día que odio, y aunque en ese día la realidad empieza a imperar, yo la olvido llenando los vacíos de foie, de gambones, de chuletón, vino, pacharán y humo.
Definitivamente no me entiendo, pero me entiendo aún menos sobria y serena.
Ya lo pensaré mañana, que digo siempre en estos tiempos que se prolongan ya dos años. (o casi)
Y cuando digo de comer es de comer...
es domingo, día que odio, y aunque en ese día la realidad empieza a imperar, yo la olvido llenando los vacíos de foie, de gambones, de chuletón, vino, pacharán y humo.
Definitivamente no me entiendo, pero me entiendo aún menos sobria y serena.
Ya lo pensaré mañana, que digo siempre en estos tiempos que se prolongan ya dos años. (o casi)
Hoy, yo no soy yo sin alcohol.
Hoy celebraba M. su cumpleaños, y ayer P.
Suelo pensar que si me cohibo en esas situaciones tengo un plus que necesariamente ha de repercutir en la báscula...
esta mañana me encabroné cuando vi que había engordado 500 gramos.
En esos momentos no pienso en las patatas bravas, la oreja, los huevos rotos o el pan que comí. Pienso en las cervezas que no tomé, en los güisquis que dejé de beber. ¡Y me indigna que eso no se vea reflejado en, al menos, dos kilos menos! Porque coño, controlarme en una fiesta tendría que tener premio...
Hoy volví a comer sandwiches, pan, embutidos, incluso tarta.
Aún así, siento que estoy a dieta...
Mañana me despertaré, y al pesarme, me sentiré indignada: porque lo único que me pesa son las copas que he dejado de tomarme, las mismas que me han hecho venirme a casa incluso con los bongos y la guitarra sonando.
Definitivamente, hoy por hoy, no sé divertirme sin alcohol.
Suelo pensar que si me cohibo en esas situaciones tengo un plus que necesariamente ha de repercutir en la báscula...
esta mañana me encabroné cuando vi que había engordado 500 gramos.
En esos momentos no pienso en las patatas bravas, la oreja, los huevos rotos o el pan que comí. Pienso en las cervezas que no tomé, en los güisquis que dejé de beber. ¡Y me indigna que eso no se vea reflejado en, al menos, dos kilos menos! Porque coño, controlarme en una fiesta tendría que tener premio...
Hoy volví a comer sandwiches, pan, embutidos, incluso tarta.
Aún así, siento que estoy a dieta...
Mañana me despertaré, y al pesarme, me sentiré indignada: porque lo único que me pesa son las copas que he dejado de tomarme, las mismas que me han hecho venirme a casa incluso con los bongos y la guitarra sonando.
Definitivamente, hoy por hoy, no sé divertirme sin alcohol.
sábado, 16 de enero de 2010
En negro, que adelgaza...
Empiezo esto un poco como terapia, un poco como recordatorio, un mucho como experimento.
Elijo un fondo negro porque a las gordas siempre nos viene bien, para disimular un poco...
Quiero un bote de voluntad, que se me ha ido quedando por el camino.
Como no lo encuentro, escribo.
Por querer, quiero dejar de disimular y empezar a enseñar.
Pero quiero levantarme una mañana y ser otra: delgada, estupenda, deseable.
(Hay quien diría a esto último que yo no me puedo quejar, pero eso ya será otro día, cuando me presente)
Hoy es el antes, el previo, el inicio, la intención.
Lo que dure es, como siempre, una incógnita más.
Elijo un fondo negro porque a las gordas siempre nos viene bien, para disimular un poco...
Quiero un bote de voluntad, que se me ha ido quedando por el camino.
Como no lo encuentro, escribo.
Por querer, quiero dejar de disimular y empezar a enseñar.
Pero quiero levantarme una mañana y ser otra: delgada, estupenda, deseable.
(Hay quien diría a esto último que yo no me puedo quejar, pero eso ya será otro día, cuando me presente)
Hoy es el antes, el previo, el inicio, la intención.
Lo que dure es, como siempre, una incógnita más.
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